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Fragmento de Mil tres, say cheese

Fragmento de Mil tres, say cheeseEuropa Press

Una «ópera» conecta a Mozart y Bad Bunny: cuando lo «woke» es ridículo y soberbio además de sectario

El Teatro Lliure de Barcelona acoge, del 8 al 19 de abril, la ópera experimental Mil tres, say cheese de cabosanroque, el dúo que «revisita» el mito de Don Juan con una «mirada contemporánea»

El Teatro Lliure de Barcelona acoge, del 8 al 19 de abril, la ópera experimental Mil tres, say cheese, del dúo cabosanroque, quien «revisita» el mito de Don Juan con una mirada contemporánea que busca (¡y encuentra!) paralelismos entre Mozart y Bad Bunny.

Seis mujeres tocarán fragmentos de la ópera de Mozart, Don Giovanni, junto con piezas nuevas y algunas canciones del puertorriqueño: la velocidad y el tocino hermanadas en la nueva cultura que derriba todo, hasta los refranes.

La obra se pregunta, por ejemplo, entre otras cuestiones, si los seductores son depredadores, si Don Giovanni tiene «mucha' novia» o qué papel juegan las mujeres en ese contexto: alturas casi inalcanzables de delirio consentido y homologado.

Epstein y Weinstein

Dice cabosanroque, naturales de Bañolas: «Nos sorprendió tanto el paralelismo en el concepto de las dos piezas y una separación tan grande en el lenguaje para decir las mismas barbaridades, como que al personaje en cuestión, sea Don Giovanni o el yo ficticio que canta Tití me preguntó, las chicas que les gustan más son las vírgenes, la 'giovin principante' o el 'totito inédito».

Y añaden, en la plomiza y ya trasnochada denuncia habitual: «Los casos de abuso de poder continuado, lejos de dejar de salir en las noticias, resurgen con dimensiones estremecedoras: los papeles de Epstein, el caso de Harvey Weinstein, tenor, directores de escena, entrenadores de gimnástica...».

Ya se ve que no solo se trata de juntar a Mozart con Bad Bunny, sino con Epstein y Weinstein en el delirio «woke» que en realidad es un patrón anticreativo, una repetición fabril de consignas a-artísticas y políticas donde también hay espacio para la «preocupante idea de la masculinidad de la extrema derecha».

Todos los intérpretes son mujeres

Parecen loros, pero en realidad es un dúo que a partir de Mozart y Bad Bunny (¿por qué?, pobres) habla de «sistemas de comportamiento fagocitarios, depredadores y criminales que pueden tener muchas empresas, gobiernos o organizaciones supragubernamentales».

Por supuesto, todos los intérpretes son mujeres (intérpretes a las que llaman «performers») en otro ejercicio de originalidad nunca vista que no acaba aquí, sino que se extiende para aportar una «mirada femenina» porque el libreto y la música de Don Giovanni fueron escritos por hombres. Menos mal que existe este fundamental dúo en la historia de la cultura para equilibrar la falla imperdonable de Mozart y Lorenzo da Ponte.

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