Cubierta de 'Comprender el aborto'
Aborto: comprender antes que gritar
Una reflexión serena frente al ruido: este libro invita a detenerse, pensar y reconstruir las raíces culturales de uno de los debates más polarizados de nuestro tiempo
Sobre el aborto se discute sin descanso, pero se comprende poco. Sobran consignas, reflejos ideológicos y eslóganes; escasea, en cambio, el esfuerzo serio por reconstruir el proceso cultural, filosófico y jurídico que ha llevado a nuestras sociedades a pensar hoy como piensan sobre la vida naciente, la libertad sexual y el papel del Estado. En ese terreno se sitúa Comprender el aborto en el siglo XXI. Claves culturales, de Aniceto Masferrer, un libro que no busca tanto añadir ruido a una polémica interminable como iluminar su trasfondo.

Dykinson (2026). 184 páginas
Comprender el aborto en el siglo XXI
Ese es, probablemente, su mayor acierto. Masferrer no presenta el aborto como un fenómeno aislado ni como una mera cuestión de política legislativa, sino que lo interpreta como uno de los síntomas más reveladores de una transformación cultural mucho más profunda: un cambio en la concepción de la libertad, de la sexualidad, de la naturaleza humana y de la función del derecho. El aborto aparece no como un punto de partida, sino como una consecuencia. Esta perspectiva da al libro un interés que va más allá del tema que anuncia su título.
La introducción expone el propósito de la obra. El autor insiste en que no quiere escribir un texto apologético, sino «ilustrativo»: no pretende limitarse a defender una posición, sino ofrecer claves para comprender cómo se ha llegado a la situación actual y por qué el debate público en torno al aborto suele convertirse en un «diálogo de sordos». Esa voluntad de comprensión, que se dirige tanto a partidarios como a detractores del aborto, marca el tono general del libro y lo distingue de tanta literatura de combate que solo aspira a reforzar las convicciones previas del lector.
El recorrido que propone es amplio. El libro arranca con una presentación del aborto como realidad global y contemporánea, y desde ahí retrocede para reconstruir las raíces ideológicas del nuevo paradigma de libertad sexual. Aparecen David Hume, John Stuart Mill, Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud y Simone de Beauvoir; aparece Mayo del 68 como cristalización social de una mutación moral previa; aparece la transformación del derecho occidental, la incidencia de la Organización de las Naciones Unidas en la difusión de los llamados derechos sexuales y reproductivos, la recepción española del aborto entre 1985 y 2025 y, finalmente, la pregunta decisiva sobre si cabe hablar de un verdadero derecho constitucional al aborto. El conjunto revela una ambición poco frecuente: no solo opinar sobre un asunto, sino cartografiar el paisaje intelectual en el que ese asunto ha adquirido su significado actual.
Una de las virtudes del libro reside precisamente en esa voluntad genealógica. Masferrer sostiene que el aborto se entiende mal si se contempla únicamente desde la dialéctica entre autonomía de la mujer y protección de la vida prenatal. A su juicio, ese marco, aunque inevitable, llega demasiado tarde. Antes hay que preguntarse qué idea de libertad se ha impuesto, cómo se ha desvinculado la sexualidad de la procreación y del compromiso, de qué modo se ha erosionado la noción de naturaleza humana y cómo el derecho ha dejado de orientarse por bienes objetivos para convertirse en mediador entre deseos individuales. Se compartan o no todos sus presupuestos, el lector percibe que está ante un libro que intenta pensar en largo, no reaccionar en corto.
Naturalmente, no es una obra neutral en el sentido fuerte del término. El autor no oculta su posición contraria al aborto ni pretende simular una asepsia imposible. Pero el valor del libro no depende de esa toma de postura, sino del esfuerzo por insertar el problema en una historia de las ideas, de las instituciones y de las mentalidades. Esa es su apuesta más sugestiva: invitar al lector a salir del presente inmediato y a contemplar el aborto como fenómeno histórico-cultural, no solo como bandera ideológica.
Cabe pensar, desde luego, que algunos lectores discreparán de determinadas conexiones, de ciertos énfasis o de algunas valoraciones del nuevo paradigma sexual contemporáneo. Y es lógico que así sea. Pero incluso quienes no compartan parte de su diagnóstico encontrarán aquí algo cada vez más infrecuente: un intento de argumentar desde una visión de conjunto, sin resignarse a los marcos simplificadores de la polémica pública.
En una época que castiga la complejidad y premia la reacción instantánea, Comprender el aborto en el siglo XXI tiene el mérito de ir contra corriente. No ofrece un texto cómodo ni busca el asentimiento fácil. Su interés está precisamente en obligar al lector a situar el aborto dentro de una pregunta más amplia y más incómoda: qué idea del ser humano, de la libertad y del derecho sostiene realmente nuestra cultura. Y solo por eso ya merece ser leído.