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El presidente del Gobierno, en la reunión del Cercle

El presidente del Gobierno, en la reunión del Cercle d'EconomiaEFE

Discurso en el Cercle d'Economia

Sánchez promete Presupuestos de 2027, financiación autonómica y la vuelta de Puigdemont en otro de sus giros de guion

El presidente trata de reflotar la legislatura para llevarla hasta 2027, en medio de los escándalos por corrupción y con varios socios pidiendo la hora

El presidente de los giros de guion, el Houdini de la política, el que siempre -hasta ahora- consigue caer de pie, está dispuesto a intentarlo una vez más. Pedro Sánchez tratará de reflotar la legislatura llevando por bandera dos empresas que se antojan muy difíciles, por no decir casi imposibles: la aprobación de los Presupuestos de 2027 y la reforma del modelo de financiación autonómica, caducado desde hace 12 años. Y una tercera que da por hecha, aunque los tiempos no los marque él: la vuelta de Carles Puigdemont a España, una vez que el Tribunal de Justicia de la UE resuelva la cuestión prejudicial planteada por el Tribunal Constitucional y que este último, a su vez, aplique de una vez por todas la ley de amnistía al delito de malversación, que es lo que mantiene al líder de Junts fugado.

Hasta ahora, Sánchez había respondido al coro de voces que le han venido pidiendo elecciones este año -formado por PP, Vox, Junts, PNV, Podemos y Coalición Canaria- que va a agotar la legislatura. Pero no había explicado cómo pretende hacerlo. Este miércoles se presentó en la clausura de la 41ª Reunión del Cercle d'Economia dispuesto a desgranar su hoja de ruta, aunque con trazo grueso. Y en un día marcado por la publicación del sumario del caso Leire Díaz, según el cual la trama operó «bajo el soporte del PSOE». Una hoja de ruta que se define en cuatro palabras: el más difícil todavía.

El presidente anunció que el Gobierno va a iniciar los trámites para «presentar y aprobar» los Presupuestos Generales de 2027: esta semana el BOE publicará la orden y, a lo largo del mes, el Ministerio de Economía actualizará el cuadro macroeconómico. Ese que, hasta ayer mismo, venía sirviendo de coartada a los socialistas para posponer sine die la fecha de los Presupuestos, con el pretexto de que estaban centrados en paliar los efectos de la guerra de Irán y que la inestabilidad mundial no les permitía hacer previsiones a medio plazo.

Sánchez hizo el anuncio con total naturalidad, cuando hasta la fecha ni él ni nadie de su Ejecutivo han reconocido que renunciaban a los Presupuestos de 2026 (que, por otra parte, durante tantos meses prometieron). Si intentar que los socios le aprobaran unas hipotéticas cuentas públicas de este año era complicado, las de 2027 lo será mucho más. Porque el Gobierno sigue rodeado por la corrupción y porque, siendo 2027 año doblemente electoral, a los socios les interesa marcar cada vez más distancia con el PSOE, no menos. A todo ello se une que, desde el pasado otoño, Junts tiene la legislatura bloqueada.

La presidenta del Cercle, Teresa Garcia-Milà, le preguntó precisamente cómo va a sacar esa mayoría. El presidente empezó haciendo una disertación sobre las «características únicas» de esta legislatura, entre las que citó los fondos Next Generation y la «agenda del reencuentro» -la amnistía-. Y después se limitó a pedir a catalanes y vascos «un esfuerzo de generosidad, responsabilidad y compromiso». «El esfuerzo merece la pena», añadió.

La otra baza que esgrimió el presidente fue la reforma del modelo de financiación autonómica, que el Ejecutivo metió en la nevera durante meses para no perjudicar la campaña electoral de María Jesús Montero en Andalucía (ni por ésas). Cabe recordar que la propuesta de modelo que en invierno llevó la anterior ministra de Hacienda al Consejo de Política Fiscal y Financiera y al Consejo de Ministros en primera vuelta -como anteproyecto- es fruto de un acuerdo con ERC. Y cuenta con el rechazo del resto de las comunidades del régimen común, en tanto que supone, según éstas, una financiación privilegiada para Cataluña.

En su discurso, Sánchez abogó por «avanzar en los acuerdos» suscritos con Junts y con ERC. «Sé que no va a ser fácil», matizó. Pero apostó por «continuar la tarea durante los próximos años, completar la mayor modernización económica y social en la historia reciente de Cataluña y el conjunto de España».

Sin que su interlocutora le preguntara por ello, el presidente aludió a la moción de censura instrumental que Alberto Núñez Feijóo ofreció a Junts, y que los independentistas respondieron ayer retando al líder del PP a que vaya a hablarla con Puigdemont en Waterloo. «Hay un reconocimiento explícito -por parte de Feijóo- a un actor político que hasta hace poco no reconocía», se felicitó Sánchez, recordando que el PP se opuso a los indultos y a la amnistía. «Y, por qué no, en un futuro la derecha española se pueda reencontrar con la derecha catalana y vasca. Nos ha dado la razón», afirmó con toda la sorna.

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