Un cómic
El cómic se abre paso en la terapia de salud mental y llega a hospitales y facultades de Psicología
Las obras de autores como Bea Lema y Alberto Montt se utilizan como herramientas para abordar la ansiedad, la psicosis y otros trastornos emocionales de forma más accesible para pacientes y familiares
Los cómics empiezan a convertirse también en una herramienta de apoyo en el ámbito de la salud mental. Obras que abordan la ansiedad, la psicosis o las relaciones familiares marcadas por el sufrimiento emocional están encontrando espacio en hospitales psiquiátricos, consultas terapéuticas y facultades de Psicología.
La ilustradora Bea Lema, Premio Nacional del Cómic 2024 por El cuerpo de Cristo, y el dibujante chileno Alberto Montt reflexionan sobre esta realidad en la Feria del Libro de Madrid. Ambos coinciden en que la ilustración permite acercar al público experiencias complejas y favorecer conversaciones que, en muchos casos, siguen rodeadas de estigma.
Según explicó Lema a EFE, numerosos profesionales sanitarios consideran que el cómic facilita abordar cuestiones relacionadas con la salud mental de una manera más cercana y comprensible. La autora gallega ha comprobado cómo sus obras y las de otros ilustradores son utilizadas en entornos clínicos para ayudar tanto a pacientes como a familiares.
Cartel del Premio Nacional del Cómic
Uno de los ejemplos más destacados es Ansiedad, de Alberto Montt. En esta obra, el trastorno aparece representado como una pequeña criatura roja que acompaña constantemente al protagonista y le susurra al oído. La metáfora visual ha resultado especialmente útil para muchos profesionales sanitarios, que emplean el libro como apoyo para explicar síntomas y emociones difíciles de verbalizar.
Lema asegura que enfermeras de hospitales psiquiátricos le han trasladado la utilidad de este tipo de materiales en consulta. La representación gráfica de los trastornos permite a muchos pacientes identificar situaciones que les resultan familiares y poner nombre a experiencias que a menudo permanecen ocultas.
Portada del cómic 'Ansiedad'
Durante las firmas de libros y encuentros con lectores, Lema recibe con frecuencia el testimonio de psicólogos, psiquiatras y otros profesionales de la salud que utilizan sus publicaciones como recurso complementario. No solo sirven para trabajar con pacientes, sino también para ayudar a las familias a comprender mejor situaciones especialmente complejas.
La autora reconoce que evita pensar en las posibles repercusiones terapéuticas de sus obras mientras las crea. «Cargar con ese peso puede ser demasiada responsabilidad y bloquear el proceso creativo», señala. Su punto de partida suele ser más íntimo: «Es un ejercicio de memoria para intentar entender cuestiones que he vivido».
En sus trabajos suele incluir además una reflexión dirigida a las familias. Lema subraya que cuando una persona comienza a manifestar síntomas psicóticos, lo habitual es cuestionar o negar lo que expresa. Frente a esa reacción, defiende la importancia de escuchar, validar la experiencia emocional y mostrar apoyo, una estrategia que coincide con las recomendaciones de numerosos especialistas.
Arte textil y cuidado
La ilustradora complementa su trabajo con piezas de arte textil elaboradas mediante bordados y tejidos. A través de estos materiales busca ofrecer una representación más amable de problemas asociados a la salud mental.
«Se trata de acercarse a terapias como la psicosis desde lo tierno y blandito», explica. A su juicio, las texturas y los materiales transmiten sensaciones de cuidado y protección, alejadas de las imágenes inquietantes con las que tradicionalmente se han representado estos trastornos en la cultura popular.
'La cena', 2023, de Bea Lema
La autora apuesta además por una estética colorista e ingenua que le permite encontrar «ternura en vivencias duras» y mostrar la complejidad emocional que existe detrás de cada experiencia.
«Me gusta utilizar la creación como una manera de mutar las experiencias», afirma. Su trabajo explora las contradicciones y los matices de la condición humana, alejándose de visiones simplistas sobre el bien y el mal.
La experiencia de autores como Bea Lema y Alberto Montt demuestra que las viñetas pueden desempeñar un papel que trasciende el ámbito cultural. En muchos casos, se han convertido en una puerta de entrada para comprender mejor los trastornos mentales, fomentar la empatía y facilitar el diálogo entre pacientes, familias y profesionales.