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Vista de las fotos de Cela y los objetos que forman parte del Museo 'Viaje a la Alcarria'

Vista de las fotos de Cela y los objetos que forman parte del Museo 'Viaje a la Alcarria'EFE

'Viaje a la Alcarria', 80 años del libro de Camilo José Cela que cambió el destino de una comarca

La obra convirtió una tierra olvidada en un referente literario y turístico. Ocho décadas después, pueblos y vecinos siguen reivindicando el legado de un viaje que puso a La Alcarria en el mapa

Cuando Camilo José Cela emprendió su recorrido por La Alcarria en junio de 1946 difícilmente podía imaginar que aquel viaje a pie, en mula, en carro y en autobús acabaría convirtiéndose en una de las obras más influyentes de la literatura española del siglo XX.

Ochenta años después del inicio de aquella ruta, Viaje a la Alcarria mantiene intacta su capacidad para atraer lectores y visitantes a una comarca que encontró en sus páginas el mejor escaparate posible.

El escritor gallego inició su periplo el 6 de junio de 1946. España atravesaba uno de los periodos más difíciles de la posguerra y La Alcarria era una tierra rural, aislada y prácticamente desconocida para la mayoría de los españoles.

Vista de las fotos de Cela de su infancia

Vista de las fotos de Cela de su infanciaEFE

Durante diez días, Cela recorrió caminos polvorientos y pequeñas localidades de Guadalajara, observando la vida cotidiana de sus habitantes y tomando notas de conversaciones, costumbres y personajes, que más tarde serían el escenario de su libro.

La singularidad de la obra radica en que no es un relato de viajes al uso. Frente a las descripciones monumentales o paisajísticas habituales en el género, Cela centró su atención en las personas. Los protagonistas de su viaje fueron campesinos, arrieros, posaderos, ancianos y vecinos anónimos que daban forma a una España profunda marcada por la austeridad.

Con un estilo directo y observador, el autor construyó un retrato humano que terminó convirtiéndose en el mejor documento literario sobre la comarca. La frase con la que definió La Alcarria como «un hermoso país al que a la gente no le da la gana ir» pasó a formar parte de la memoria colectiva y acabó despertando la curiosidad de miles de lectores.

La publicación de Viaje a la Alcarria supuso un antes y un después para la comarca. Lo que hasta entonces era un territorio desconocido comenzó a recibir visitantes interesados en recorrer los mismos caminos que había transitado el escritor. El fenómeno fue creciendo con los años hasta consolidarse como una de las rutas literarias más conocidas de España.

Las fotos de Cela y los objetos que forman parte del museo

Las fotos de Cela y los objetos que forman parte del museoEFE

El vínculo de Cela con La Alcarria no terminó con la publicación del libro. Cuatro décadas más tarde, en 1985, regresó para repetir el itinerario.

La imagen del Nobel recorriendo los pueblos alcarreños a bordo de un Rolls-Royce contrastaba con la modestia del primer viaje, pero confirmó que la relación entre el escritor y la comarca seguía siendo profunda. Aquel segundo recorrido tuvo una enorme repercusión mediática y permitió a Cela reencontrarse con algunos de los protagonistas que había conocido cuarenta años antes.

La fascinación del autor por la zona fue tal que acabó estableciendo su residencia durante largas temporadas en Guadalajara. Quienes le trataron destacan que detrás de la imagen pública provocadora existía una persona cercana, interesada por las historias de la gente y profundamente agradecida por el cariño recibido en La Alcarria.

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