El secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí
Jordi Martí: el catalanista antitaurino que Urtasun ha puesto a descolonizar los museos españoles
Jordi Martí vetó tanto en Madrid como en Barcelona iniciativas a favor de la tauromaquia y la cultura
Este diario se hacía eco hace unos días de la noticia de que el Ministerio de Cultura, al frente del cual se sitúa el portavoz de Sumar y catalanista Ernest Urtasun, iba a emprender sin más demora la descolonización de los museos estatales, empezando por el de América y Antropología.
El anuncio lo realizaba Jordi Martí, secretario de Estado de Cultura y, por lo tanto, número dos de Urtasun, y uno de los más fervientes detractores de la tauromaquia en el Ministerio.
Jordi Martí, licenciado en Ciencias de la Educación y con un salario de más de 83.000 euros brutos anuales como Secretario de Estado, ha pasado por un amplio espectro de partidos de izquierda catalanista: comenzó en el PSC, probó los sinsabores del independentismo en ERC y terminó fichado por Ada Colau para Barcelona en Comù, donde lo pescó Urtasun para el Ministerio.
Con Ada Colau fue responsable del Área de Cultura, Educación, Ciencia y Comunidad, además de sexto teniente de alcalde.
Como responsable de Cultura, fue el principal ideólogo del veto a que una de las principales instituciones culturales del mundo, como es el museo Hermitage, abriera una sucursal en Barcelona que prometía un «efecto Guggenheim» para la ciudad condal.
También desde su cargo en Barcelona dio muestras de su sectarismo antitaurino al impedir que una propuesta de Ciudadanos en el pleno del ayuntamiento permitiera el regreso de las corridas de toros a la capital catalana con motivo de las fiestas de la Mercè.
El desalojo de los comunes del ayuntamiento de Barcelona permitió su salto al Ministerio de la mano de Urtasun.
Desde el Ministerio se apresuró a ejercer su sectarismo antitaurino sin dilaciones. Fue el encargado de ejecutar la eliminación del Premio Nacional de Tauromaquia del ministerio, y durante la entrega del último, en octubre de 2024, al torero Julián López Escobar ‘El Juli’, se negó, al igual que el Ministro, a aplaudir al torero.
Precisamente, con motivo de la eliminación del Premio Nacional de Tauromaquia, expresó su satisfacción por la medida con un mensaje en su perfil de Twitter.
Jordi Martí es también uno de los más firmes partidarios de la iniciativa legislativa popular que quiere forzar al Congreso a votar la derogación de la protección cultural de la tauromaquia.
De vetar la tauromaquia en Madrid y Barcelona, y de vetar al Hermitage, Jordi Martí se encargará ahora de la medida estrella y más polémica de Urtasun con la descolonización de los museos Estatales, una iniciativa importada de Estados Unidos, donde ya ha fracasado y parcialmente revertido.
Martí es un cargo discreto. No suele hacer declaraciones provocativas buscando el aplauso fácil de propios ni darse el gusto con la rabia de rivales y opositores. En definitiva, su modelo está muy alejado del de su antigua jefa Ada Colau o del de Irene Montero.
Pero sus iniciativas políticas y proyectos, tanto los ejecutados en Barcelona como ahora en el Ministerio, son igualmente sectarios, al servicio de agendas propias y alejado del interés común.