Daños provocados en el cuadroI
El director de la Galería Uffizi anuncia «límites muy precisos» con los selfies en sus salas
El anuncio se produjo tras el incidente del pasado sábado en el museo florentino, donde un turista dañó un cuadro del siglo XVII
Simone Verde, director de la Galería Uffizi, en Florencia, ha anunciado medidas contundentes contra la costumbre de sacarse selfies frente a los cuadros expuestos en el museo.
Estas medidas se han anunciado tras el incidente del pasado sábado, cuando un turista dañó el Retrato de Fernando de Medici, Gran Príncipe de Toscana, un cuadro de Niccolò Cassana pintado en 1690.
En declaraciones recogidas por el diario británico The Times, Verde expresó que los visitantes que acuden a las galerías para hacerse fotografías de estilo es un «problema generalizado».
Por ello, el director de la muestra florentina destacó que establecerían «límites muy precisos, impidiendo comportamientos incompatibles con el sentido de nuestras instituciones y el respeto por el patrimonio cultural».
Verde ha señalado, además, que el turista que provocó los daños en la obra fue «identificado de inmediato, será procesado».
Fue el personal de la Galería Uffizi quien identificó de inmediato al hombre y le denunció a la policía. La pintura, no obstante, fue rápidamente retirada para proceder a su reparación. Además, según informa el Times, los expertos pudieron concluir que los daños fueron «relativamente leves».
No es el primer incidente de estas características que sucede en los últimos días. Hace escasas semanas, un turista destrozó la silla Van Gogh, de Nicola Bolla, expuesta en el Palazzo Maffei de Verona, también en Italia.
En este caso, el responsable de los daños se sentó en esta obra, una recreación de la pintura del artista holandés, cubierta de cristales de Swarovski.
Fue el propio museo el que difundió las imágenes del incidente en su perfil de Instagram para denunciar públicamente el incidente. «Queremos convertir este episodio en una oportunidad para reflexionar y concienciar: el arte debe admirarse, vivirse, pero sobre todo respetarse. Siempre», escribieron desde el museo.
Por su parte, Vanessa Carlon, directora del Palazzo Maffei, calificó el evento como «la peor pesadilla de un museo», y expresó su preocupación por que la obra no pudiera restaurarte, aunque, finalmente, sí se pudo y la silla Van Gogh volvió a la colección.