El músico, compositor y trompetista Miles Davis
Cien años de Miles Davis, dios, luz, héroe y astronauta del jazz moderno
El genio fue distinto a todos desde sus orígenes: acomodados y con la música clásica, inculcada por su madre, desde el principio
Su padre era un próspero dentista y su madre una virtuosa violinista. Un colchón y un trampolín para la vida y carrera de Miles Davis. De la cuerda materna pasó al viento de la trompeta en su adolescencia que le hizo dios, luz y héroe del jazz por consejo de su profesor, quien le dijo que no se andara por las ramas de la floritura al tocar como prescindir de los adjetivos innecesarios al escribir.
Se fue muy joven a Nueva York desde San Luis para estudiar en la prestigiosa Escuela Juilliard, de la que al poco tiempo se alejó atraído por la improvisación del jazz. Siguió los pasos de Dizzy Gillespie y Charlie Parker, de cuya banda formó parte hasta que su distinción natural le obligó a salir para buscar su camino: la improvisación eterna ante la que se abría un universo en su propio ser.
Rollins, Monk y Coltrane
Tan distinto era que consiguió que sus iniciales, fruto de la juventud, carencias técnicas quedaran eclipsadas por la profundidad que crecía por dentro. Lo que sonaba y lo que se sentía no lo podía lograr el mayor virtuoso porque todo salía de la fosa de inspiración de Miles Davis: la música sin adornos, directa y profunda que alcanzaba el alma como nunca se había sentido antes.
Su leyenda esencial estaba casi escrita y solo le faltaban los ingredientes biográficos imprescindibles de todo mito, como la adicción a la heroína que logró superar luego de cuatro años. Tocó con Sonny Rollins (fallecido este mismo martes a los 95 años), Thelonius Monk o John Coltrane, el autor del Amor Supremo en el ínterin de la constante innovación que alcanzó a la música electrónica, como si desde los primeros aeroplanos, Davis hubiera logrado atravesar el espacio musical en una nave estelar.
Semejante viaje, que continuó imparable hasta los noventa, incluso adentrándose en los confines del rock, Jimi Hendrix mediante, no podría haberse realizado sin una personalidad poderosa, ajena a convencionalismos de cualquier clase. Los críticos no significaron nada en su carrera, pues él era su mayor crítico, el único motor de su impresionante vehículo inclasificable y único que dejó de sonar, después de quedarse, podrá decirse en vena para siempre, en 1991.