David Gilmour en concierto con Pink Floyd en 1994
La historia de ‘Shine on, you crazy diamond’, la elegía de Pink Floyd a su fundador Syd Barrett
El grupo compuso la canción como homenaje a Barrett, que padeció problemas de salud mental agravados por el LSD
«Técnicamente hablando, es un arpegio», dijo David Gilmour cuando Rick Beato le entrevistó. Estaban hablando de una canción de Pink Floyd, Shine on, you crazy diamond, una composición homérica. Beato definió el inicio del tema como «el acorde más famoso de la historia del rock».
Al preguntarle que cómo se le ocurrió, Gilmour contó que se encontraba en una sala de ensayo, «haciendo de todo», y se le ocurrieron las cuatro notas que dan inicio a Shine on, you crazy diamond. «Algo en tu cerebro te dice que hay algo ahí, y lo vuelves a hacer».
«Después de un rato, la gente que estaba en la sala… Paré y pude ver algo en las caras de la gente, un momento de despertar. La gente pensó que había una posibilidad ahí, aquí hay algo. Y básicamente, todo Shine on germinó a partir de ese momento», concluyó Gilmour.
Hay canciones que emocionan, otras que simplemente (y con todo el mérito del mundo) entretienen, pero hay otras que son algo más, algo trascendente que pasa a formar parte del alma de millones de personas. Este es el caso de Shine on, you crazy diamond.
No es un simple tema, es un canto de réquiem a Syd Barrett, fundador de Pink Floyd, que padeció graves problemas de salud mental que empeoró el LSD. Gilmour fue el sustituto de Barret y le escribió una elegía que se ha convertido en un bello lamento universal.
El himno eterno a un genio que se perdió
La canción se incluye en el mítico disco Wish you were here. Es en sí misma una historia que se cuenta en 25 minutos. Al principio, la melancólica guitarra domina la canción, seguida de una batería acompasada que acompaña los lamentos de la eléctrica de David Gilmour.
Syd Barrett fue la mente creativa detrás de los primeros pasos de Pink Floyd. Pero esa misma mente entró en las peligrosas garras de las enfermedades mentales, perseguida, además, por las drogas psicodélicas.
La despedida a Barrett que firmó el grupo le apela casi directamente: «¿Te acuerdas de cuando eras joven? Brillabas con el sol. Brilla, diamante loco. Ahora tu mirada es como agujeros negros en el cielo. Brilla, diamante loco».
La canción esconde una ternura infinita, pero envuelta en la resignación. Y cuenta con pausa y detalle la tragedia de un joven músico cuyo brillante talento le deslumbró por completo. Con ello, la banda no buscaba la complacencia del público, sino el puro homenaje introspectivo y solitario con cada nota, que Gilmour y Rogers ensamblaron con amor artesano.
De hecho, la canción está envuelta también en leyenda. Durante las grabaciones de Wish you were here el propio Barret se presentó en Abbey Road. Irreconocible, con las cejas y el pelo afeitados, y devastado mentalmente. Sus propios excompañeros tardaron en reconocerlo. Y, cuando lo hizo, Waters no pudo sino llorar.
Shine on, you crazy diamond, casi cinco décadas después de su publicación, sigue siendo una de las canciones más conmovedoras, y a la vez intensas, de Pink Floyd. Trascendió los límites de la propia música para convertirse en la más triste elegía jamás escrita en la historia del rock.
Guitarras, bajo, guitarra, saxofón y sintetizadores se unieron para entonar el lamento universal por un amigo que se pierde por brillar de más en un mundo que quizás no estuviera preparado para su luz.
En una industria musical como la actual, que premia la apariencia y glorifica lo efímero, Shine on, you crazy diamond permanece como el monumental homenaje a un ser humano tan loco como diamantino.