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Varios policías franceses controlan la zona exterior del museo Louvre, en París

Varios policías franceses controlan la zona exterior del museo Louvre, en París

Fernando Rayón, sobre el robo que conmociona a París: «Han entrado en el lugar sagrado del Louvre»

Hablamos con el director de 'Ars Magazine', la revista de arte y coleccionismo más prestigiosa de España sobre los acontecimientos

A plena luz del día, en el corazón del museo del Louvre, un grupo de ladrones perpetró uno de los robos más audaces de las últimas décadas: nueve piezas de la colección de joyas imperiales francesas desaparecieron de la célebre Galería Apolo, el espacio que durante siglos ha simbolizado la grandeza artística y dinástica del país.

Un robo perpetrado en siete minutos

Eran poco más de las 9.30 de la mañana cuando varios individuos encapuchados irrumpieron en el edifico por el lado de los muelles del Sena, donde actualmente se realizan obras de construcción. Aprovechando esta circunstancia, utilizaron un montacargas para llegar directamente a su objetivo: la Galería Apolo del museo Louvre. Una vez con el botín, salieron por el mismo lugar y huyeron en las motos.

«La Galería es como el Salón Carré de los Uffizi. Es como si entraras en el lugar sagrado por historia y tradición de lo que es el Louvre, donde están las joyas de los Borbones y las joyas históricas de Francia», ha considerado Fernando Rayón, director de Ars Magazine, la revista de arte y coleccionismo más prestigiosa de España, así como escritor, periodista y columnista en el diario digital El Debate.

Joyas de valor incalculable

Las piezas sustraídas formaban parte de la herencia simbólica del Imperio napoleónico, joyas que pertenecieron a Josefina, Napoleón I, Napoleón III y la emperatriz Eugenia. Entre ellas había tiaras, broches y collares engastados con diamantes y zafiros que, más allá de su valor económico, representan una parte esencial de la historia francesa.

«El robo de estas joyas tiene una dimensión que va mucho más allá del dinero», explica Rayón. «Para los franceses, el período del Imperio —desde Napoleón hasta Napoleón III— tiene una carga simbólica enorme. Son las joyas de Josefina, de Eugenia de Montijo… piezas que forman parte del alma de Francia. Es como si robaran las joyas de la Corona británica».

El periodista recuerda que estas joyas aparecen incluso en obras emblemáticas, como el cuadro que representa a Napoleón coronando a Josefina, una escena clave en la memoria nacional.

Consagración del emperador Napoleón I y coronación de la emperatriz Josefina en la catedral de Notre-Dame de París

Consagración del emperador Napoleón I y coronación de la emperatriz Josefina en la catedral de Notre-Dame de París© Roger-Viollet / Cordon Press

Por ello, para el periodista, el hecho de que los ladrones irrumpieran en ese recinto con tal facilidad es «una provocación». «Han entrado como si nada, aprovechando unas obras, con una motosierra, han destrozado lo necesario para llevarse las joyas y se han ido sin que nadie se diera cuenta. Es increíble. Creo que las autoridades del Louvre y el propio Ministerio del Interior francés tendrán que dar muchas explicaciones», sostiene.

Seguridad en entredicho

El robo ha dejado al descubierto fallos graves en el sistema de seguridad del museo. «Me parece que han fallado los sistemas del Louvre y, por extensión, de la propia Francia», apunta Rayón. «El ministro del Interior ha dicho que se está trabajando en la identificación de los culpables porque ya estaban detectados, lo cual indica que las cámaras habían registrado a las personas. Si sabían que había individuos merodeando por allí, ¿cómo es posible que ocurriera esto

Para él, el suceso debería servir de advertencia más allá de las fronteras francesas. «Esto debe hacer reflexionar no solo a los museos de Francia, sino a todos los de Europa, sobre cuál es la vulnerabilidad que tienen las instituciones ahora mismo».

¿Robo por encargo o saqueo oportunista?

Entre las hipótesis que se barajan, una de las más consistentes es la del robo por encargo. «No lo descartaría», afirma Rayón. «En casos como el de la 'Mona Lisa' –robado en el año 1911– uno podía pensar en un robo por encargo porque el cuadro no se puede vender. Pero en el caso de las joyas es distinto. Las piedras se pueden desmontar y vender en el mercado negro».

El periodista plantea dos posibilidades: «O bien los ladrones quieren vender las piezas rápidamente, aunque pierdan valor histórico, o bien responden a un encargo de algún coleccionista. Conozco casos de personas que viven en Suiza o en otros países y que coleccionan joyas procedentes de familias reales. No me sorprendería que este fuera uno de esos casos».

Aun así, destaca un detalle significativo: el famoso diamante El Regente no fue tocado. «Es una piedra demasiado conocida. Nadie podría venderla sin levantar sospechas». Por lo que sugiere que los ladrones sabían perfectamente lo que hacían», explica.

Las primeras 24 horas son decisivas

Rayón considera que los próximos días serán determinantes. «Estamos todavía en las primeras 24 horas del robo. Si no se recuperan las joyas en los próximos días, será muy difícil hacerlo después. Quizá aparezcan algunas piedras, pero no las piezas completas».

El periodista confía en el trabajo de la policía, aunque advierte del riesgo de que las joyas se fragmenten y desaparezcan en el mercado negro. «Si las desmontan, el daño será irreversible». Con el robo de estas joyas no solo se pierde el valor material, se destruye una parte de la historia.

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