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El profesor y poeta Rafael Rodríguez-PongaCedida

Entrevista a Rafael Rodríguez-Ponga, Profesor de Filología y poeta

Rafael Rodríguez-Ponga: La situación entre el Cervantes y la RAE «me produce tristeza»

El Profesor de Filología y poeta Rafael Rodríguez-Ponga habla con El Debate de su último libro: Volarás. Poemas de dolor y duelo

«Poesía eres tú», decía Gustavo Adolfo Bécquer. Esta cita repetida hasta la saciedad y hasta ya un tanto manida, encierra, sin embargo, una gran verdad: y es que la poesía es un vehículo inigualable para profundizar en lo insondable del alma.

Es por eso por lo que la poesía, la creación lírica y la lectura poética, es un instrumento poderoso para expresar sentimientos complejos que, de otra manera, no se podrían expresar.

El filólogo, profesor de Lengua Española en la Universidad Abat Oliba CEU, Universidad de la que también fue rector, Rafael Rodríguez-Ponga, publica en Ediciones Pigmalión el libro de poesía Volarás. Poemas de dolor y duelo, que presentará en la sede de Madrid del Instituto Cervantes el próximo 23 de octubre.

–Este libro, Volarás. Poemas de dolor y vuelo. ¿Cómo surge?

–Este libro es, en cierto modo, continuación del anterior. El anterior fue Poesía para vencer a la muerte, donde recopilé, comenté y estudié poemas de más de cien autores. De ahí salió un libro que es un ensayo y una antología comentada. Muchos me dijeron que cuándo me iba a decidir a dar a la luz mis propios poemas, y ese momento ha llegado ahora.

Volarás, poemas de dolor y duelo es un libro de poemas escritos por mí en los años 2018 y 2019, durante la última fase de la enfermedad de mi mujer y cuando murió.

Cubierta del libroEdiciones Pigmalión

Por aquellos años leí muchísima poesía, cientos de libros, de poesía contemporánea. De ahí salió Poesía para vencer a la muerte y de ahí saldrá otro volumen del mismo estilo, que saldrá próximamente, de antología comentada de poesía relacionada con el duelo.

No de la muerte, y hago el matiz porque no se trata de la muerte como algo abstracto sino de la muerte como el duelo, es decir, como el sufrimiento producido por el fallecimiento de una persona querida en la familia: el padre, la madre, el hermano, la hermana, el sobrino, el nieto…, el duelo por una persona querida.

Durante la enfermedad de mi mujer yo leí muchísima poesía porque encontré la emoción estética de la palabra escrita, encontré un alivio, digamos, un contrapeso al sufrimiento producido por la enfermedad y, después, por la muerte.

–La poesía es un impulso que surge de los más profundo del alma…

–Este libro surge años después del fallecimiento de mi mujer como una respuesta a la invitación de varias personas que me animaron a que me decidiera a publicar.

–¿Cómo es el proceso de escritura?

–Primero surge el proceso de lectura, el leer mucha poesía, porque lo que yo sentía no sabía expresarlo, no sabía decirlo, pero sí sospechaba que ya alguien lo habría expresado, con palabras claras, con palabras bellas, con palabras reconfortantes. Entonces empecé a leer a diversos poetas: a esta que se le murió su hermano, a este porque se le murió su nieta…

Lo que empecé a buscar como algo puramente personal acabó siendo una investigación filológica, yo soy filólogo y, por lo tanto, se convirtió en una investigación de literatura en la que yo quería, además de tener poetas de muy distinto recorrido literario, poetas contemporáneos todos, segunda mitad de siglo XX y siglo XXI.

Por lo tanto, se convirtió en una investigación, en un trabajo filológico donde yo buscaba la diversidad.

De ese proceso de lectura surgió el proceso de escritura. Si todos estos poetas han expresado así el dolor que han sentido en algún momento, entonces me empezó a salir solo en un cuaderno, si estaba en casa, o si estaba en una cafetería en una servilleta de papel, y empecé a ponerlo en palabras, en versos, y ahí quedaron.

Seis o siete años después lo que he hecho es juntar eso, darle forma, reunirlo y publicarlo.

–Como poeta, ¿quiénes son sus referentes?

–En este caso concreto –de referentes puedo hablar de muchos–, puedo hablar de Luis Alberto de Cuenca y puedo hablar de Julio Martínez de Mesanza, sobre todo.

Pero, en el caso concreto, de poesía por la muerte de alguien, desde luego Ana Rosa y Aurora Salvador, por decirlo así, en este caso, van juntas, Beatriz Hernanz, una gran poeta, Luis García Montero, que está muy de moda estos días, por cierto, pero que tiene unas poesías preciosas por la muerte de su mujer, y muchísimos otros. Es que ya digo, al final salieron más de cien poetas y otros 100 que tengo ya preparados.

Y, mientras tanto, pues aparecen los míos propios, que son los poemas que yo escribí entonces. Es verdad que los he modificado, reelaborado y salen ahora. Salen como resultado de todo este proceso de lectura, de escritura, y de investigación filológica de todos estos años.

–En la presentación estará bien arropado: Luis García Montero, Jon Juaristi…

–Jon Juaristi que también fue director del Instituto Cervantes, que es un gran poeta y un gran ensayista y un gran lingüista, un gran filólogo. Hay otros que son catedráticos, ahí va a estar también Ana Isabel Ballesteros (catedrática de la Universidad CEU San Pablo ) que también es una gran poeta y gran estudiosa de la literatura; Francisco Gutiérrez Carbajo, que también es catedrático de la Literatura (en la UNED)… Basilio Rodríguez Cañada, el editor, que es también poeta, es escritor, es autor.

–Usted fue Secretario General del Instituto Cervantes, todo este ruido entre el Cervantes y la RAE de estos días ¿qué opinión le merece?

–A mí me produce tristeza, me produce tristeza filológica, quiero llamarlo así, pero sobre todo creo que la relación institucional es siempre necesario. Yo trabajé en el Instituto Cervantes y por eso mismo ahora puedo ir al Instituto Cervantes, presentar el libro allí y tener una relación normal, de colaboración, de cortesía, de cercanía con el Instituto Cervantes y sus representantes actuales, y creo que es lo natural, que es lo positivo. Sinceramente, me produce tristeza una situación como la actual.

–Al igual que la poesía le ha ayudado a usted, ¿pueden sus poemas ayudar a otras personas?

–Estos poemas son muy personales. He tardado años en darlos a la editorial porque son poemas muy personales. Si finalmente lo hago es con la misma intención por la que yo leía los poemas de otros: para aliviar el sufrimiento.

Es decir, a mí la poesía me ha ayudado mucho, leer poesía me ha ayudado mucho y creo que a otras personas también les puede ayudar mucho leer poesía de otros o, incluso, leer la mía. Porque cuando uno no sabe cómo expresar el sufrimiento por el dolor de la enfermedad o por el duelo de una persona cercana, los poetas ayudan a expresar aquello que uno no sabía expresar antes.

Por lo tanto, la poesía se convierte en una forma de expresión solidaria para superar el sufrimiento.

Hay quién siente este alivio al escuchar música, al tocar un instrumento, o por medio de la pintura… Hay distintas formas artísticas, pero en mi caso fue la poesía, por eso escribo.