Con su llegada a París en 1904, Picasso inaugura du período rosa, donde priman los colores más cálidos y una temática más optimista que en su período azul. Instalado en el barrio bohemio de Montmartre, hogar de artistas, actores y escritores, Picasso vivirá grandes penurias económicas, al igual que la mayoría de los habitantes del popular barrio parisino. Eso no le impidió desarrollar un estilo más vivo, con una cierta vuelta al clasicismo, pero que le permitirá preparar el camino hacia su etapa cubista, que lo volverá célebre. En esta época son comunes sus cuadros de temática circense, como es el caso de esta familia de acróbatas.