Recreación de Jesucristo cargando con la cruz subiendo al monte Calvario
EL ESPAÑOL DESDE DENTRO
Cuando la Semana Santa no solo trajo un mensaje de vida eterna sino que moldeó nuestro lenguaje
Expresiones como 'llevar a alguien por la calle de la amargura', 'lavarse las manos' o 'para más inri' nacieron de la semana más importante para los cristianos
La Semana Santa no solo deja imágenes de pasos majestuosos, nazarenos con capirote y cirios encendidos; también ha moldeado nuestro lenguaje cotidiano. Muchas expresiones que hoy usamos sin pensar tienen raíces en el calvario que padeció Jesucristo y todo lo que aconteció en la semana más importante del cristianismo. De las conocidas 'ser más falso que Judas', en referencia a la traición de Judas Iscariote a Jesús al entregarlo a los miembros del Sanedrín por 30 monedas identificándolo con un beso; 'llorar como una Magdalena', aludiendo al llanto desconsolado de María Magdalena frente al sepulcro tras la muerte de Cristo; o «de Pascuas a Ramos», que empleamos para indicar que algo se produce de forma prolongada en el tiempo tal y como indica la cita: del Domingo de Resurrección al Domingo de Ramos, casi un año entre ambas festividades, existen otras expresiones igual de cotidianas cuyo origen en relación con este periodo litúrgico es menos reconocido por la mayoría.
«Ir de Herodes a Pilatos» y «lavarse las manos»
Ambas expresiones tienen origen directo en lo que acontenció en Jerusalén antes de condenar a Jesús a la crucifixión. Cuando Cristo fue entregado por Judas a los máximos cargos del Sanedrín estos le condujeron ante Herodes de Antipas, rey de Judea, para que lo condenara a muerte, pero este no lo hizo. Fue entonces cuando recurrieron ante Poncio Pilato (o Pilatos), el gobernador romano, quien tenía la opción de salvar a Jesús de la crucifixión, pero este tampoco actuó y dejó decidir al pueblo, que lo condenó definitivamente. Pilatos, siguiendo la costumbre, para mostrar su desacuerdo con la decisión popular y quedar como inocente, se lavó las manos. De ahí vienen ambas expresiones: ‘lavarse las manos’, que significa que uno se desentiende de algún asunto y no se hace responsable, e ‘ir de Herodes a Pilatos’, que quiere decir que se va de un sitio a otro sin encontrar la solución al problema.
«No ser ningún barrabás» o «menuda barrabasada»
La tradición durante la Pascua en Judea era que el gobernador podía indultar a un preso condenado a muerte y se hacía por aclamación popular. Como ya hemos dicho, el pueblo escogió salvar de la cruz a Barrabás en vez de a Jesús y este último fue crucificado. Barrabás estaba condenado por asesinato y por participar en un motín. Era un preso famoso, según san Mateo, pero la influencia de los líderes religiosos sobre la muchedumbre pudo más en la elección. El nombre de Barrabás se ha convertido en un nombre común para describir a alguien pícaro o con malas intenciones, y de ahí la expresión «no soy ningún barrabás». En la misma línea, el nombre ha evolucionado hasta el sustantivo ‘barrabasada’ para referirse a una acción injusta contra alguien.
«Llevar a alguien por la calle de la amargura»
La expresión es una locución verbal coloquial aceptada por la RAE que significa «producirle a una persona muchas preocupaciones, dificultades, dolor o problemas repetitivos». La calle de la amargura (hoy Vía Dolorosa, en Jerusalén) es la que recorrió Jesús camino del Calvario, monte en el que se produjo la crucifixión.
«Cargar con la cruz»
En su vía crucis hasta el monte Calvario, Jesús tuvo que cargar con la cruz con la que después sería crucificado provocándole un gran sufrimiento físico sin quejarse. Este momento y conducta es el origen de las expresiones ‘cargar con la cruz', 'tener una cruz’ o ‘ser algo una cruz’, en referencia a soportar una pena o situación dolorosa prolongada en el tiempo con estoicismo.
«Para más inri»
La expresión coloquial que significa «añadir burla, escarnio o una complicación negativa a una situación ya de por sí desfavorable», tal y como describe la RAE, surge del acrónimo INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum, que significa Jesús Nazareno, Rey de los Judíos), que los romanos colgaron en la cruz de Jesús con la intención de seguir burlándose de él.
«Más contento que unas pascuas»
Pero como dice el refrán 'el que ríe el último, ríe mejor'. Cristo resucitó al tercer día y los cristianos desde entonces celebramos la Pascua de Resurrección o también llamada Domingo de Resurrección para celebrar el mensaje de la vida eterna.