Agustín de Foxá, y, en particular, su novela Madrid de Corte a Checa, es uno de esos autores que han sido proscritos de la España de hoy por filofranquista. Y es una pena porque, Madrid de Corte a Checa –hoy difícil de encontrar, ya que ninguna de las grandes editoriales la tiene en su catálogo– es una estupenda novela sobre el final de la Segunda República y el inicio de la Guerra Civil. Agustín de Foxá maneja como nadie la tensión y la intriga bélica con el foco puesto en José Félix Carrillo, un joven falangista que trata de escapar a la desesperada del terror rojo de la retaguardia madrileña tras el estallido de la guerra. Madrid de Corte a Checa es una novela más necesaria que nunca (hay otras estupendas sobre la misma temática hoy rescatadas, como la novela autobiográfica El terror rojo, de Wenceslao Fernández Flórez) ya que plasma, en la España de la desmemoria propugnada por la (qué paradoja) la Ley de Memoria Democrática, los asesinatos de masas ejecutados por las milicias republicanas contra los adversarios políticos e ideológicos.