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Imagen parcial de 'La Virgen de la leche' de Artemisia GentileschiFundación Masaveu

La Fundación Masaveu exhibe la primera gran obra de Artemisia Gentileschi, pintada en su adolescencia

La artista barroca pintó 'La Virgen de la leche' en su adolescencia y podrá visitarse del 3 de diciembre de 2025 al 25 de enero de 2026 en el centro de la Fundación Masaveu de Madrid.

Coincidiendo con las celebraciones navideñas, la Fundación María Cristina Masaveu Peterson expone por primera vez en España La Virgen de la leche, una obra temprana de Artemisia Gentileschi que la institución ha adquirido recientemente en el mercado internacional.

Esta pieza, de gran delicadeza y carga emotiva, fue realizada en Roma cuando Gentileschi era todavía una adolescente en formación en el taller de su padre, Orazio Gentileschi (1563-1639), quien también abordó el mismo tema durante esa época.

Artemisa Gentileschi pintó La Virgen de la leche cuando tenía 16 años y está considerada su primera obra maestra.

La pintura se realizó pocos años antes de la violación que sufrió a cargo del pintor Agostino Tassi, amigo de su padre y a quien había confiado la formación pictórica de Artemisa.

Por la violación, Tassi fue juzgado y condenado a trabajos forzados o, en su defecto, a su destierro. El hecho causó un profundo trauma a Artemisa Gentileschi y modificaría su forma de pintar el resto de su trayectoria.

La pintura representa la iconografía de la Virgo lactans o Virgen de la leche, una imagen muy extendida en la devoción católica desde la Baja Edad Media.

Imagen completa de la obraFundación Masaveu

Aunque el Concilio de Trento (1545-1563) desaconsejó esta representación por motivos de decoro —dado que implicaba mostrar el pecho de la Virgen— el tema permaneció vigente en las artes, al simbolizar el consuelo y protección que María brinda a los fieles.

En esta versión, la Virgen aparece sentada en una sedia da balia, una silla baja usada para la lactancia que obliga a doblar las piernas, lo que permite acoger al Niño en su regazo.

La figura se monumentaliza gracias a la iluminación contrastada y el detallado tratamiento de los pliegues de su vestimenta, elementos diseñados para ser contemplados desde una perspectiva baja (di sotto in sù).

María cubre su seno derecho con un paño mientras sujeta con pudor el pecho con el que alimenta al Niño, quien aparece desnudo salvo por un ligero paño blanco que remite a la Pasión.

Ambos cruzan miradas cargadas de ternura; ella, absorta, parece consciente del destino redentor de su hijo. Los rasgos de la Virgen —ojos grandes, labios perfilados, cabello rizado— recuerdan a los de la propia Artemisia, que solía utilizarse a sí misma como modelo.

La pintura adquirida por la Fundación destaca no solo por su calidad artística, sino por haber servido de modelo para al menos tres versiones posteriores, ejecutadas tras la boda de la artista en 1612 y su posterior traslado a Florencia.

Estas versiones se conservan hoy en la Galleria Spada (Roma), la Galleria Palatina (Florencia) y la colección Pignet (Caen).

Todos estos lienzos comparten un formato similar y fueron desarrollados a partir de una misma plantilla o cartón, sobre el cual se introdujeron pequeñas variaciones cromáticas y lumínicas.

Es probable que esta primera versión, la ahora propiedad de la Fundación, acompañara a la pintora a la capital toscana.

Procedente de una colección privada suiza, la obra fue adquirida por la Fundación en la subasta celebrada el 22 de octubre de 2024 en la casa Dorotheum de Viena.

Artemisia Gentileschi (1593 – después de 1654) fue una de las grandes figuras del Barroco y una de las pocas mujeres que logró reconocimiento en el ámbito artístico de su tiempo. Hija del pintor Orazio Gentileschi, se formó junto a él en Roma, donde aprendió las bases del dibujo y la composición.

Su carrera profesional la llevó a residir en Florencia entre 1614 y 1620, donde entró en el círculo de Cosme II de Medici y, en 1616, se convirtió en la primera mujer admitida en la Academia de las Artes del Dibujo.

A partir de 1630, Artemisia se estableció en Nápoles, donde fundó su propio taller y desarrolló una fecunda actividad artística, en parte al servicio del monarca español Felipe IV.

Su influencia se extendió entre los pintores napolitanos de la época, como Massimo Stanzione, Paolo Domenico Finoglia y Bernardo Cavallino. En los años 1638 y 1639, realizó una estancia en Londres, donde trabajaba su padre decorando el techo de la Queen’s House en Greenwich.

Aunque en sus inicios su estilo estuvo ligado al caravaggismo atenuado de su padre, con el tiempo fue desarrollando una estética personal, con un uso del color y de la luz más cercano al neovenecianismo.

Su producción se centró principalmente en temas históricos y religiosos, en los que el cuerpo femenino y el desnudo desempeñaron un papel protagonista. Artista cosmopolita y figura independiente, su vida y obra reflejan una notable singularidad en el panorama pictórico del siglo XVII.