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La ciudad de Oxford

El efecto Oxford: la conversión del escritor Sheldon Vanauken durante su estancia

Vanauken escribió 'Una misericordia severa', un libro en el que relata su conversión al cristianismo y la de su esposa, nacidas de una larga correspondencia con C. S. Lewis, a quien conoció en Oxford

Sheldon Vanauken nació en Indiana, en una familia acomodada de origen alemán. Conoció a Jean Davis, conocida como «Davy», cuando entró en la Universidad. Pese a ser hija de un pastor metodista, ambos eran profundamente agnósticos e hicieron un pacto al que posteriormente Vanauken se referiría como «pagano»: prometieron compartir todo en la vida, intereses, amigos y trabajo, para que nadie pudiera separarlos. Incluso prometieron no tener hijos para poder dedicarse más tiempo el uno al otro. Davy había tenido una hija a los catorce años, de padre desconocido, a la que llamó Marion y dio en adopción.

Vanauken se convirtió en profesor de la Universidad de Lynchburg, en Virginia, y la pareja llevó a cabo varios viajes alrededor del mundo. En 1948, cuando ambos tenían 34 años, tuvieron la oportunidad de estudiar en Oxford. Allí, entablaron amistad con un grupo de estudiantes cristianos, con quienes debatían sobre religión. Con el tiempo, Davy se convirtió en una cristiana anglicana ferviente, en parte, a través de la amistad y la influencia de C. S. Lewis, que enseñaba en Oxford en aquel momento.

El grupo de los Inklings

Lewis era miembro fundador de los Inklings, un grupo informal de escritores y profesores, mayoritariamente cristianos, que se reunieron en Oxford entre las décadas de 1930 y 1950. No eran un club ni una sociedad literaria al uso: se trataba, más bien, de una tertulia estable, nacida de la amistad y del hábito universitario de leer y discutir textos en voz alta. Como era habitual en el Oxford de la época, el grupo estaba formado únicamente por hombres.

El núcleo lo integraban, entre otros, C. S. Lewis y J. R. R. Tolkien. Las reuniones tenían un objetivo sencillo: compartir obras aún inacabadas y someterlas al juicio del grupo. Por esas sesiones pasaron, antes de su publicación, El Señor de los Anillos de Tolkien, Más allá del planeta silencioso de Lewis o All Hallows’ Eve de Williams. En ocasiones, las veladas derivaban en ejercicios más ligeros: los Inklings organizaban concursos para comprobar quién era capaz de leer durante más tiempo fragmentos de prosa deliberadamente mala sin reírse.

J.R.R. Tolkien, en 1920

La religión ocupó un lugar central en la identidad del grupo. C. S. Lewis, convertido al cristianismo en la edad adulta, desarrolló paralelamente a su obra literaria una extensa producción de apología cristiana, con libros como Mero cristianismo o El problema del dolor, que reflejan el tipo de debates que también se daban en estas reuniones. Tolkien, por su parte, fue siempre un católico practicante, y aunque rechazaba las lecturas alegóricas de su obra, su fe influyó de forma constante en su visión del mundo.

Sobre todos ellos planea la influencia de G. K. Chesterton, leído y admirado especialmente por Lewis. Su manera de defender el cristianismo desde la paradoja, el sentido común y la literatura dejó una huella reconocible en el tono intelectual del grupo. Oxford ya había sido un centro de debate religioso desde el siglo anterior: el Movimiento de Oxford fue una corriente religiosa surgida en la Universidad en la década de 1830, dentro de la Iglesia anglicana. Su figura central fue John Henry Newman, canonizado en 2019, un teólogo que defendía que el anglicanismo debía recuperar sus raíces más antiguas, cercanas a la tradición de la Iglesia primitiva. A través de artículos y sermones muy influyentes, Newman cuestionó la secularización de la Iglesia de Inglaterra y su dependencia del Estado. Su reflexión personal lo llevó finalmente a convertirse al catolicismo, una decisión que causó gran impacto y marcó el movimiento, influyendo en generaciones posteriores de intelectuales cristianos.

La muerte de Davy y las cartas de Lewis

Sheldon Vanauken narra en su biografía que al principio siguió a Davy en su conversión por el pacto que habían hecho, pero sin tanta convicción como ella. A su regreso a Estados Unidos, ambos profundizaron en la fe cristiana, pero ésta sería pronto puesta a prueba: Davy contrajo un virus que atacó su hígado, probablemente adquirido durante sus años de viajes. Fue diagnosticada en 1954 y murió un año y medio después. Tenía 40 años y llevaban juntos casi la mitad de ese tiempo.

Una parte fundamental de Una misericordia severa relata cómo Van afrontó la pérdida de su esposa apoyándose en una fe cada vez más profunda y en su correspondencia con C. S. Lewis, que poco después también sufriría la muerte de su propia esposa, Joy, enferma terminal. Vanauken nunca volvió a casarse y en 1981 se convirtió al catolicismo.

El escritor C.S. Lewis

Su última novela, publicada en los años 90, narra la búsqueda de Marion, la niña que Davy dio en adopción, más de 30 años después de la muerte de su esposa. Rebautizada por sus padres adoptivos, se había convertido en enfermera y tenía tres hijos con su esposo, un médico.