La actriz y cantante Cynthia Erivo
El delirio «woke» del teatro londinense: una actriz negra interpreta a Drácula con acento africano
Cynthia Erivo, la actriz mayormente conocida por ser la protagonista del filme Wicked es también la elegida para todos los roles de esta disparatada adaptación de la novela de Bram Stoker
¿Cuál es el motivo de hacer una versión teatral de Drácula de Bram Stoker donde todos los personajes los interpreta una sola persona, una actriz negra en un contexto donde originalmente no hay ninguna persona de esa raza?
El «wokismo» radical puede ser la respuesta en una escena londinense donde lo habitual es este revisionismo cada vez más retorcido en lo ideológico. No hay obra teatral en la capital inglesa que no contenga un revisionismo cada vez más delirante.
En este caso, Cynthia Erivo, famosa por ser la intérprete del filme Wicked, es el centro de todo. Es una Drácula femenina y negra con tatuajes y piercings y uñas largas. La obra se desarrolla entre pantallas gigantes como en los conciertos donde se puede ver de cerca lo que en los estadios apenas se aprecia.
Erivo se limita a narrar los diálogos de la obra maestra de Bram Stoker, mientras aparecen imágenes e ilustraciones en la pantalla. No hay nada original, nada nuevo. La novela se construye con una sucesión de cartas y diarios en una estructura única que aquí se reproduce igual.
Lo único «novedoso» es lo absurdo de que lo haga todo una misma persona que encarna en su forzado «tour de force» los «valores» «woke». Drácula no tiene acento rumano sino africano y luce una peluca rosa. Cuando Erivo es Jonathan Harker se viste con traje de raya diplomática; Mina se representa con Erivo poniendo voz de pito y a Van Helsing (también Erivo) le ponen una suerte de rastas blancas.
Un desvarío del que hasta el público de Londres, consumidor en masa y satisfecho de estas sandeces, se ríe en vez de «asustarse» en la demostración del ridículo del concepto llevado a extremos intolerables desde demasiados puntos de vista.
Incluido el de la crítica local, que pone el foco en la llegada de Drácula a Inglaterra y de cómo esto, que para algunos sesudos plumillas significa la representación de que la inmigración es peligrosa, no ha sido convenientemente modificado, revisionado, para no herir en los tiempos actuales.