Imagen de archivo de Diego Carcedo
Muere a los 86 años Diego Carcedo, maestro del reporterismo y referente de RTVE
Veterano corresponsal y director de informativos en la Transición, fue testigo de la Revolución de los Claveles y presidió la Asociación de Periodistas Europeos
El periodista Diego Carcedo ha fallecido en Madrid a los 86 años, cuando aún ejercía como presidente de la Asociación de Periodistas Europeos. Se va una de las voces más sólidas del periodismo español de las últimas décadas, testigo directo de algunos de los grandes conflictos del siglo XX y referente en la transformación de los informativos públicos.
Nacido en Cangas de Onís en 1940, Carcedo entendió pronto el oficio como una forma de estar en el mundo. Su carrera en Radiotelevisión Española le llevó a recorrer escenarios clave de la historia reciente. Fue corresponsal en Lisboa durante los últimos años del salazarismo y vivió desde primera línea la caída de la dictadura en la Revolución de los Claveles. También informó desde Nueva York y cubrió conflictos internacionales como la guerra de Vietnam, donde consolidó una mirada sobria, pegada a los hechos y alejada del efectismo.
Su perfil no se limitó al reporterismo. Con el paso del tiempo asumió responsabilidades de dirección en RTVE, en una etapa marcada por la consolidación democrática. Fue director de los Servicios Informativos de TVE y más tarde de Radio Nacional de España. Desde esos puestos defendió un modelo de información pública basado en el rigor, la independencia y el servicio al ciudadano, en años en los que el papel de los medios estatales resultaba decisivo.
Diego Carcedo
Carcedo también ejerció como analista y escritor. Publicó numerosos ensayos sobre episodios históricos y figuras clave del siglo XX. Sus libros, siempre apoyados en documentación exhaustiva, abordaron temas como la Guerra Civil, el nazismo o los entresijos del poder político. Esa vertiente reforzó su prestigio como periodista que no solo narraba la actualidad, sino que la contextualizaba.
A lo largo de su trayectoria recibió diversos reconocimientos. Para varias generaciones de informadores, fue un maestro discreto, más dado al ejemplo que al protagonismo. Defendía un periodismo exigente, sin concesiones al ruido ni a la superficialidad.
Su muerte cierra una etapa del oficio en España. La de quienes entendieron la información como una responsabilidad pública y vivieron el periodismo en el terreno, frente a los hechos. Queda su legado: una manera de contar lo que ocurre con precisión, distancia y respeto por la verdad.