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Crónica deAndrés AmorósSevilla

Con toros tan nobles y flojos, no cabe un triunfo rotundo

Sólo Daniel Luque corta un trofeo, en el noveno festejo en el que se ha puesto el cartel de «No hay billetes»

Daniel Luque, con el segundo de su lote, al que cortó una oreja este viernes en SevillaX: @LancesMaestranz

Si, en días pasados, todos hablaban de la cornada de Morante, esta tarde, todos hablan de la de Roca Rey. La del peruano es mucho más extensa pero no ha afectado a venas o arterias y el riesgo de infección parece menor. Por eso, en principio, la recuperación de Andrés puede ser más rápida que la de José Antonio.

Por cierto, algunos periodistas podrían aprender que no es una prueba de la gravedad de las dos cornadas el hecho de que a los dos diestros se les haya operado en la enfermería de la Plaza: eso es lo que se hace con todos los toreros heridos. Esa rapidez en las intervenciones y la gran pericia de los cirujanos taurinos es lo que explica las rápidas recuperaciones de muchos toreros. (Puede verse, por ejemplo, el interesantísimo libro de Máximo García Padrós, cirujano de Las Ventas, Reja en enfermería. 1931-2021).

¿Cuándo podrán volver a torear los dos diestros? Los empresarios y los aficionados consultan el calendario: Jerez, Valladolid, Aranjuez, el Corpus sevillano (Morante) y el granadino, la Beneficencia (Roca)… Al día de hoy, son sólo cábalas pero demuestran la intensidad con que hoy se vive la Tauromaquia. (Gracias, Urtasun).

Está bien confeccionado el cartel de hoy: tres diestros sevillanos, con los toros de Juan Pedro Domecq. Todo queda en casa. Por novena vez, se ha colocado el cartel de «No hay billetes», algo absolutamente insólito.

Se guarda un minuto de silencio por María Luisa Guardiola, la esposa de Luis Manuel Halcón, que fue Teniente de Hermano Mayor de la Real Maestranza de Caballería. Durante cuarenta años, ella ha realizado una gran labor como fundadora de Andex, la Asociación de Padres de Niños Oncológicos de Andalucía. Descanse en paz.

Parados, de momento, Morante y Roca Rey, aumenta la responsabilidad de Daniel Luque, uno de los mejores lidiadores actuales. También es una oportunidad para él. Estuvo bien con los de Cuvillo pero le faltó toro.

La historia se repite y se agrava esta tarde: los toros de Juan Pedro Domecq, muy nobles, son justos de fuerza y casta. Aunque acuden bien al caballo, los tercios de varas son puros simulacros. Con estos toros, es muy difícil emocionar de verdad al público. Sólo Luque corta una oreja en el cuarto, después de una larga porfía. Como otras veces, Juan Ortega y Pablo Aguado dejan detalles estéticos.

Recibe Luque al primero con una larga serie de verónicas mandonas, solemnes, cargando la suerte y ganando terreno hacia el platillo: un ejemplo de toreo clásico. El toro embiste con nobleza pero al final flaquea. Acude bien al caballo y, sencillamente, no lo pican. Quita Ortega y el toro se para: está al límite de fuerza. Brinda Luque a sus dos compañeros, un bonito gesto. Conduce al toro suavemente, a media altura, al ralentí; aún así, flaquea. Lo torea tan a gusto casi como al carretón, sin despeinarse, pero con la preocupación continua de que el toro no se caiga. Así, la emoción es imposible. Rotunda estocada: no suena ni un aplauso. Clarísimamente, le ha faltado toro.

En el cuarto, vuelve a torear a placer, de salida, con verónicas de manos bajas. Otro simulacro es la suerte de varas. Nuevos lances a media altura para sostener al toro y nuevas caídas. Quita Ortega con el capote a la espalda. Traza Luque naturales largos, mandones, y el toro flaquea. Muy pronto, al toro se le acaba el gas, se para. Luque ha podido dibujar sólo unos pocos muletazos mandones, de mano baja; en seguida, ha de tirar de recursos, con arrimón y luquecinas, para que el público entre en la faena. Con estos toros, Luque está sobrado pero todo queda a medias. Se ha empeñado en sacar agua de un pozo medio seco: el trasteo es largo y suena un aviso antes de una gran estocada: oreja.

Daniel Luque, con el cuarto de la tardeEFE

En sus anteriores actuaciones, Juan Ortega y Pablo Aguado apuntaron detalles estéticos pero no redondearon faena. No es nada nuevo. Los dos están anunciados en el cartel del Corpus sevillano, junto a Morante.

Traza buenas verónicas de recibo Juan Ortega en el segundo, también justo de casta y fuerza. Acude bien al caballo, apenas lo pican. En los quites, se les queda debajo a Ortega y a Aguado: no tiene fuerza para más. Con un animal tan noble, tan obediente, no tiene problema alguno Ortega para mostrar su buen estilo pero en tono menor. Muy pronto, el toro se para y todo se difumina. Mata mal, sin estrecharse, a la segunda. Todo queda en nada.

Muletazo rodilla en tierra de Juan Ortega en una nueva tarde de «No hay billetes» en SevillaEFE

Recibe Juan Ortega con verónicas al quinto, que se quiere ir, se le cruza y le da un susto. La suerte de varas sigue siendo simbólica. Llama al toro de lejos, se alivia con un molinete y el animal se va, sin sujetarlo. Cierra los muletazos que da rodilla en tierra con un bonito remate; corre la mano con suavidad y gusto a un toro que se desentiende, se quiere ir. Mata a la segunda y saluda.

No tiene problemas Aguado para ligar lances desiguales de recibo al tercero: acude con alegría al caballo y se aplaude mucho a Manuel Espartaco, que sólo señala el castigo. Brinda a la infanta Elena, en el palco de los Maestrantes. Comienza de rodillas y sale andando con torería. El toro es bravo y alegre, le permite desplegar su personal estilo, con naturalidad. La faena es desigual, con momentos brillantes, sin redondear; mejor en los detalles que en el toreo fundamental. Los paisanos, evidentemente, están con él. Mata a la segunda, con salto, y saluda una ovación.

La Infanta Elena acompañada por Santiago de León y Domecq en este decimocuarto festejo de abono de la Feria de AbrilEFE

El último queda corto en el capote, acude bien al caballo, sólo señalan el castigo. No hay lances lucidos ni quite alguno. Una tarde más, se luce con los palos el infalible Iván García. El toro embiste con algo de casta pero flaquea a la salida de la primera serie; también, al final de la segunda; se para, en la tercera. Aguado aguanta, le saca muletazos aceptables. Suena de pronto una voz aislada, reclamando toros y al instante la mandan callar: ¡atreverse a pedir eso, en esta Plaza!... Pincha dos veces Aguado y el toro se echa: un triste final. Por primera vez, suenan pitos. Me pregunto qué dirán ahora los que habían exigido silencio al que reclamaba toros.

Loas dos diestros artistas, Ortega y Aguado, han logrado momentos estéticos. Pueden echar la culpa a los toros de no haber redondeado las faenas. Distinto es el caso de Daniel Luque. ¿Qué pinta él, con estos toros? Ya sé que ha cortado una oreja y que ha mostrado una parte de su capacidad; sólo una parte, el toro no daba para más.

Muletazo de Pablo Aguado a su primer toroEFE

Un diestro tan dominador como Luque necesita toros más fuertes, más encastados, para demostrar de lo que es capaz. Con otros toros, intentaría reclamar su puesto en lo alto, junto a Morante y Roca Rey. Con estas reses, se ha quedado sólo en cortar una oreja… Creo que se equivoca. Deseo que en Las Ventas acierte más.

POSTDATA. Es una coincidencia que los dos líderes del escalafón caigan heridos casi a la vez pero no debe extrañarnos: ésa es la verdad y la dureza de la Fiesta de los toros. Tampoco es algo que suceda por primera vez. Recuerdo muy bien que, en el famoso verano sangriento sobre el que escribió Hemingway (lo reedita ahora la editorial Almuzara), Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez coincidieron, heridos los dos, en el mismo Hospital. En aquel caso, se añadía el dato – propio de una tragedia shakespiriana – de que los dos rivales eran también cuñados…

En el siglo II, Tertuliano escribió que «la sangre de los mártires es semilla». Y San Agustín lo aclaró: «es semilla de la cosecha de la Iglesia». Salvando todas las distancias, las cornadas de las primeras figuras no sólo no perjudican la imagen pública de la Fiesta sino que la engrandecen. Que dos personajes como Morante y Roca Rey, con su fama, su trayectoria y hasta su situación económica, continúen jugándose así la vida es una prueba evidente de que, en el siglo XXI, los toreros siguen siendo héroes, que hacen lo que ninguno de nosotros sería capaz de hacer. También, es la prueba indiscutible de que, aunque pueda haber trampas en el toreo, como en todo lo humano, la Fiesta se basa en una verdad única, indiscutible. Lo definió magistralmente Jorge Guillén: «El hombre entero afronta siempre al toro / con peligro mortal. Así se ufana».

FICHA

  • Sevilla. Plaza de la Real Maestranza de Caballería. Feria de Abril. Viernes 24 de abril de 2026. Cartel de «No hay billetes».
  • Toros de Juan Pedro Domecq, muy nobles pero demasiado justos de presentación, fuerzas y casta.
  • DANIEL LUQUE, de tabaco y oro, estocada (silencio). En el cuarto, buena estocada (aviso, oreja).
  • JUAN ORTEGA, de rosa palo y oro, pinchazo y media atravesada (silencio). En el quinto, pinchazo y estocada (saludos).
  • PABLO AGUADO, de grana y oro, pinchazo y estocada (saludos). En el sexto, dos pinchazos (silencio, pitos al toro).