Persona pintando
¿Cuáles son los colores protegidos que no todo el mundo puede usar?
Algunos colores no son solo una cuestión estética: tienen dueño, protección legal y límites de uso
En el diseño, el marketing y el arte, el color no siempre es libre. Algunos tonos han sido registrados, licenciados o asociados de forma tan estrecha a una marca que su uso queda restringido en determinados contextos.
No se trata de una propiedad del color en sí, sino de su aplicación comercial. Aun así, el efecto es claro: ciertos tonos tienen dueño a efectos prácticos y su uso está limitado por acuerdos legales o industriales.
El Azul Tiffany
El azul turquesa asociado a la joyería de Tiffany & Co. es uno de los casos más reconocibles. La firma lo convirtió en un elemento central de su identidad visual y lo blindó mediante registro de marca.
AzulTiffany
En 2001, la compañía trabajó con el Pantone Color Institute para estandarizarlo bajo una referencia específica. El resultado fue el conocido «Tiffany Blue», un tono que no puede emplearse libremente en envases o productos de joyería sin riesgo de conflicto legal si genera confusión con la marca.
Aunque cualquiera puede inspirarse en tonos similares para decoración, moda o diseño, el color exacto asociado a Tiffany no puede usarse comercialmente para identificar productos del sector sin exponerse a reclamaciones. No existe una licencia abierta para adquirir el derecho a usarlo como signo de marca.
El Rojo Louboutin
El diseñador Christian Louboutin llevó el color al terreno del lujo con las suelas rojas de sus zapatos de tacón. El contraste con el calzado negro se convirtió en seña de identidad de la firma.
El color, registrado como marca en determinados mercados, se protege cuando se aplica a la suela de un zapato con contraste cromático. La disputa judicial con otras firmas de moda consolidó este derecho, que hoy limita su uso en productos similares.
Rojo Louboutin
Ese rojo puede utilizarse libremente en otros ámbitos, pero reproducirlo en una suela con la misma función distintiva puede generar problemas legales. No se trata de pagar por usar el color, sino de no invadir un uso marcario protegido.
El Púrpura Cadbury
El chocolate Cadbury ha vinculado su imagen corporativa a un tono púrpura concreto, registrado en Reino Unido como marca desde principios del siglo XX.
El color se asocia a sus envoltorios y campañas publicitarias, y su protección legal impide que otras marcas de alimentación utilicen un tono idéntico en contextos que puedan inducir a confusión.
El Púrpura Cadbury
Fuera de ese contexto, el púrpura puede emplearse sin restricciones. El límite aparece cuando el color funciona como identificador comercial en productos similares. No es un color de pago, sino un uso concreto el que está protegido.
El Vantablack
Este color, considerado el 'negro más negro', es uno de los compuestos más oscuros fabricados por el hombre. Esta sustancia, formada por miles de millones de nanotubos de carbono, tiene la capacidad de absorber el 99,965% de la luz visible. Aunque pueda parecer mentira, solo un artista en el mundo puede utilizarlo.
El artista indio Anish Kapoor adquirió en 2016 los derechos de exclusividad sobre el pigmento para su uso artístico a la empresa que lo fabrica, Surrey NanoSystems. De este modo, ningún otro artista en el mundo ha podido utilizar el material para crear obras de arte.
El Vantablack
Aquí no hablamos de una marca tradicional, sino de una exclusividad contractual. No puede comprarse libremente ni usarse pagando una tasa: para la inmensa mayoría de creadores, simplemente no está disponible.
Pinkest Pink
La decisión de Anish Kapoor abrió un debate en la comunidad artística que terminó liderando el británico Stuart Semple. Ante la actitud de su compañero de profesión, Semple creó el 'rosa más rosa' y lo lanzó al mercado a un precio asequible con una única condición: cualquier persona menos Anish Kapoor podía comprarlo.
Pinkest Pink
Este último consiguió hacerse con una muestra, a lo que Semple respondió creando nuevos productos vetados para Kapoor entre los que figuran el Black 3.0, un pigmento que compite con el Vantablack.
Este pigmento sí puede comprarse y usarse, porque se comercializa como material artístico. No tiene una restricción legal comparable, aunque su historia demuestra cómo también los colores pueden convertirse en territorio de disputa simbólica y comercial.