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Instalación de la cueva giganteEFE

El Pont Neuf se convierte en una cueva gigante y revive el espíritu artístico de París

El artista francés JR transforma el puente más antiguo de la capital en una instalación inmersiva de 120 metros inspirada en Christo y Jeanne-Claude

El histórico Pont Neuf ha dejado de parecer un puente para convertirse en una inmensa gruta de piedra en pleno corazón de París. El artista francés JR comenzó anoche la instalación de La Caverna, una intervención monumental que transforma el puente más antiguo de la capital francesa en una experiencia visual y sonora abierta al público desde el 6 hasta el 28 de junio.

La obra cubre buena parte del puente con una gigantesca estructura de tela impresa que reproduce formaciones rocosas mediante un efecto de trampantojo. El resultado es una caverna artificial de 120 metros de largo, 20 de ancho y hasta 18 de altura que altera por completo la silueta habitual del Sena.

Trabajos de instalaciónEFE

La intervención supone además un homenaje directo a Christo y Jeanne-Claude, la pareja de artistas que en 1985 envolvió el Pont Neuf con decenas de miles de metros cuadrados de tela en una de las acciones urbanas más recordadas del siglo XX. Aquella obra atrajo a millones de visitantes y convirtió el puente en símbolo del arte efímero contemporáneo.

Cuarenta años después, JR recupera ese legado con una propuesta distinta pero igual de ambiciosa. La Caverna ha requerido la participación de unos 800 trabajadores entre ingenieros, técnicos, constructores y artistas. El proyecto también incorpora una dimensión sonora creada por Thomas Bangalter, antiguo integrante del dúo electrónico Daft Punk.

Trabajos de instalaciónEFE

El creador francés vuelve así a apostar por el espacio público como escenario artístico. JR alcanzó proyección internacional por sus enormes retratos fotográficos en fachadas y barrios populares y por trabajos como Visages Villages, codirigido junto a Agnès Varda.

La instalación podrá visitarse gratis las 24 horas del día durante tres semanas y aspira a repetir el impacto popular de la histórica intervención de Christo y Jeanne-Claude. París gana así un nuevo espectáculo artístico a orillas del Sena, donde el patrimonio y el arte contemporáneo vuelven a encontrarse.