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Federico García Lorca y Los Javis (Javier Calvo y Javier Ambrossi)GTRES

¿Asesinaron a Lorca por homosexual como afirmaron Los Javis para vender su película en Cannes?

Con La bola negra, filme aún no estrenado, el dúo de cineastas ganaron el Premio a la Mejor Dirección en el prestigioso certamen francés

Todo vale con tal de vender. Hasta una supuesta inspiración que en realidad es una tergiversación ideológica. Los Javis, dúo de directores y productores cinematográficos, recientes ganadores del Premio a la Mejor Dirección en el Festival de Cannes por su película, aún por estrenar, La bola negra, basada en la figura de Federico García Lorca, dijeron en la localidad francesa, y antes y ahora, que al poeta granadino lo asesinaron por homosexual.

El gancho y la reivindicación LGTBI, acrónimo y colectivo del que ambos cineastas quieren ser y son símbolo, ya está hecho. La ideología ya está metida. Si la película dependiera de la verdad de las afirmaciones de sus creadores sería falsa. Pero se está, otra vez, manoseando a Lorca, sujeto de apropiaciones de la izquierda quizá como ningún otro artista en la historia.

Porque a Federico García Lorca no lo asesinaron por homosexual, sino por rencillas familiares en una época terriblemente difícil. Así lo asegura José Luis Orella, doctor y profesor de Historia Contemporánea, quien habla de «problemas de herencia con primos». Una «tragedia añadida a la de la Guerra Civil entre falangistas y derechistas».

Según Orella, Lorca era un protegido de los falangistas y por eso se refugió de una serie de vejaciones en casa de los Rosales, la familia de falangistas y amigos que luego hicieron todo lo posible por salvarlo tras su detención, sin conseguirlo después de que fuera asesinado «por un exdiputado de la CEDA», amigo de los primos con los que tenía la disputa familiar.

Del mismo modo habla el también profesor y doctor Jorge Álvarez Palomino, quien no esconde que en la época «había un rechazo grande a la homosexualidad tanto por parte de la izquierda como de la derecha» y al mismo tiempo confirma que «su asesinato está instigado por una rencilla personal con una rama de su familia que organizó el asesinato».

En un contexto tan complicado y difuso, decir que fue asesinado por homosexual, como sostienen alegremente Los Javis, además de una tergiversación, es un simplismo insostenible o la transformación de un hecho histórico grave e importante en una percha ideológica para construir una película y un mensaje más allá de la ficción.

Un filme levantado con una supuesta premisa de justicia, de liberación y de verdad, pero con un falso motivo, una idea errónea que confunde y mezcla al estilo del relato que siempre ha acompañado al poeta protagonista, un perfil mayormente creado por la izquierda en el intento constante de apropiación de una figura central de la cultura española con tantos matices que, ya conocidos, resulta burdo ubicarlo en un superficial aparte ideológico.

Por un lado están Los Javis y su película «queer» por la que afirman que «Lorca fue asesinado por maricón» y por otro, ya añoso y documentado, están también las tesis de los historiadores ya referidas o las investigaciones, también fuera del relato, del historiador Miguel Caballero, experto en Lorca, expresadas en libros como Las trece últimas horas en la vida de García Lorca, La verdad sobre el asesinato de García Lorca o Lorca, basado en hechos reales, quien no descarta las motivaciones políticas o ideológicas, pero sostiene como causa principal del asesinato las rencillas familiares.

Y con hechos y no con imaginación, ni ideología. Caballero confirma datos objetivos de su anterior familia política, proveniente de la primera mujer de su padre, Matilde Palacios. Su herencia fue el objeto de las querellas hasta el punto, en relación con su muerte, de que un sobrino nieto de Matilde, falangista y amigo de quienes lo detuvieron, formó parte demostrada de los fusileros que acabaron con su vida.

Otro de los que detuvo a Lorca en casa de los Rosales era el marido de la prima de su padre. Y hay más, como que, en general, todos los intervinientes de un modo u otro en su muerte eran amigos o conocidos de sus primos y de su otra familia, los Roldán Benavides y los Alba, a los que no hizo ninguna gracia verse retratados en La casa de Bernarda Alba.

Fueron las rencillas familiares las que precipitaron el asesinato en medio de tiempos de confusión convenientemente aprovechados durante décadas para crear un mito ideológico falso al que, 90 años después, se siguen agarrando ahora Los Javis. A Federico García Lorca no lo asesinaron por homosexual como interesadamente sostienen, sino que todo quedaba o quedó, malamente (y de forma nada aprovechable para los apropiadores habituales), en familia.