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El plátano de la obra 'Comedian', del artista italiano Maurizio Cattelan, du objeto de un roboEFE

Roban el plátano de 'Comedian', la polémica obra de Maurizio Cattelan, en el Pompidou-Metz

La pieza, sin embargo, fue sustituida ese mismo día por otro plátano, de acuerdo con el protocolo previsto para la instalación

El plátano que integra la obra Comedian, del artista italiano Maurizio Cattelan, fue sustraída este sábado en el Centre Pompidou-Metz, donde se exhibe dentro de la muestra Dimanche san fin (Domingo sin fin) y forma parte de la colección del Centro Pompidou. La pieza, sin embargo, fue sustituida ese mismo día por otro plátano, de acuerdo con el protocolo previsto para la instalación.

La institución museística explicó que la desaparición de la fruta fue advertida hacia las 14.00 horas por un agente de vigilancia del museo, situado en el noreste de Francia. Tras constatar lo ocurrido, el Centro Pompidou-Metz presentó una denuncia y expresó su condena por el incidente, al considerar que representa una falta de respeto hacia las obras expuestas y que, aunque fuera de manera temporal, privó a los visitantes de una parte de la experiencia concebida en la exposición.

No obstante, el museo subrayó que la obra no sufrió daños irreversibles. La instalación pudo recuperar su aspecto original pocas horas después, una vez reemplazado el plátano conforme a las instrucciones establecidas para su conservación y exhibición.

Comedian está compuesto por un plátano real fijado a una pared con un fragmento de cinta adhesiva plateada. La obra fue presentada por primera vez en 2019 en Art Basel Miami Beach y, desde entonces, se convirtió en una de las creaciones más comentadas, polémicas y reconocibles del arte contemporáneo. Su apariencia sencilla y aparentemente banal contribuyó a alimentar un debate que pronto trascendió el ámbito estrictamente artístico.

La institución francesa recordó que el valor de Comedian no se encuentra tanto en la fruta utilizada, destinada por su propia naturaleza a ser reemplazada, como en el certificado de autenticidad y en el protocolo que regula la manera en que debe mostrarse. De este modo, el plátano funciona como un componente material sustituible dentro de una obra cuyo núcleo reside en el concepto, en las instrucciones de presentación y en la decisión artística que la sostiene.

La pieza plantea una reflexión sobre la herencia del ready-made, corriente popularizada por Marcel Duchamp y basada en la transformación de objetos cotidianos en obras de arte a partir del gesto del artista de presentarlos como tales. En este caso, un alimento común y perecedero se convierte en el centro de una instalación que cuestiona los límites entre el objeto físico, la idea que representa y el sistema que le otorga valor.

En paralelo, Comedian abre interrogantes sobre la propia naturaleza del arte, la construcción del precio en el mercado artístico, el papel de las instituciones culturales y la relación entre el soporte material y el concepto que lo articula. El plátano, pese a ser reemplazable, actúa como vehículo visible de una obra cuyo sentido va más allá de su presencia física inmediata.

La creación de Cattelan alcanzó una amplia repercusión mediática tanto por su aspecto deliberadamente simple como por el elevado precio de sus ediciones, vendidas por decenas de miles de dólares. Esa combinación entre una imagen reconocible y una valoración económica llamativa convirtió a la pieza en un símbolo de las tensiones del arte contemporáneo.

'Comedian', de Maurizio Cattelan

Además, la obra ha protagonizado varios episodios notorios en los que visitantes o artistas performativos retiraron o se comieron el plátano expuesto. Esas acciones, lejos de cerrar la discusión, reforzaron de forma paradójica el debate sobre su significado y contribuyeron a ampliar su fama internacional.

Para Cattelan, conocido por su humor provocador y por su crítica a las convenciones del mundo del arte, Comedian funciona al mismo tiempo como obra conceptual y como sátira del mercado artístico contemporáneo. La instalación pone el foco en los mecanismos que determinan qué puede ser considerado arte y qué valor se le atribuye dentro de ese sistema.

En Metz, la obra se integra en el Abecedario concebido por Cattelan para la exposición y ocupa en solitario la sección titulada Cuando dejemos de comprender el mundo.