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El Papa León XIV saluda a los fieles en el Estadio Santiago BernabéuGTRES

Los versos de santa Teresa que citó el Papa y son más que un poema: un consuelo eterno para la vida moderna

Su Nada te turbe lo incluyó san Juan Pablo II en el Catecismo de la Iglesia Española en 1997. Más allá de un poema es una guía espiritual como toda su obra. Pero de una condensación especial para la vida pasada, presente y futura: para la vida eterna

Santa Teresa de Ávila, ampliamente citada por el Papa durante su visita a España, gran escritora y maestra espiritual, mística grandiosa y mujer bella, leía de joven libros de caballerías como don Quijote.

Pero no se volvió loca, sino todo lo contrario. A su extraordinaria vida humana, religiosa y espiritual le acompañó una vida literaria, traducida a todos los idiomas, de extraordinarios valor e influencia por su naturalidad formal y su profundidad.

Prueba de ello son los versos famosos que se han hecho inmortales, incluso como objeto de merchandising, que llevaba manuscritos en un trozo de papel para señalar las páginas de su breviario.

Este su Nada te turbe lo incluyó san Juan Pablo II en el Catecismo de la Iglesia Española en 1997, como brevísimo ejemplo o cúspide, pequeño pico de la importancia y penetración de una obra extensísima y capital:

nada te turbe

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda,

La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.

Más allá de un poema es una guía espiritual como toda su obra. Pero de una condensación especial para la vida pasada, presente y futura: para la vida eterna. Un consuelo imperecedero que cala y alienta con palabras sencillas y efectivas. Certeras y comprensibles.

Los versos dan de lleno en la diana del alma como si fueran un bastón de la existencia. Y lo son: «Nada te turbe, nada te espante...» llega con una compasión tan precisa y serena que reconforta el espíritu al instante como una medicina del corazón. Una de las muchas que ha traído en su viaje inolvidable a España el Papa León XIV.

'Nada te turbe' (completo) de santa Teresa de Jesús

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda,

La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.

Eleva el pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
Nada te turbe.

A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
Nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
nada tiene de estable,
Todo se pasa.

Aspira a lo celeste,
que siempre dura;
fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.

Ámala cual merece
Bondad inmensa;
pero no hay amor fino
Sin la paciencia.

Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera
Todo lo alcanza.

Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
Quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.

Id, pues, bienes del mundo;
id, dichas vanas,
aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.