El Parnaso (1511) de Rafael: poetas famosos recitan junto a las nueve musas en la cima del monte Parnaso.
El Parnaso español: los cinco mejores poemas de nuestra literatura
La lírica española cuenta con auténticas joyas, muchas de ellas desconocidas. Más allá de los clásicos como Quevedo y Lope de Vega, hay autores que merecen gran reconocimiento
La poesía es el mayor exponente de la creatividad humana y una de las señas de identidad de la cultura española. Solo mediante la poesía, el ser humano puede hacer introspección y expresar lo que ve en este. Como dijo Vicente Aleixandre: «La poesía tiene que ser humana. Si no es humana, no es poesía».
Es también «…un acto de paz. El poeta nace de la paz como el pan nace de la harina y la espiga», sentenció Neruda. Por tanto, desconocer los poemas escritos en nuestra lengua, es ignorar ápices de la propia lengua. Si bien hay miles de grandes poemas escritos en castellano, algunos son indudablemente dignos del Parnaso. En esa montaña sagrada es donde, según la mitología griega, los grandes poetas recitaban sus creaciones junto a las musas.
'Coplas a la muerte de su padre', Jorge Manrique
El de Jorge Manrique es uno de los poemas más famosos de nuestra literatura, y también uno de los más nostálgicos. Fueron escritas en el siglo XV con motivo de honrar a su difunto padre, Don Rodrigo de Manrique.
Se trata de una creación de carácter nostálgico que se centra en tres aspectos: la muerte, los muertos y una elegía final a su padre. Como se ve en el extracto, son poemas que reflexionan acerca de la muerte, de lo imprevisible que es, de la brevedad de la vida…
Copla I
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.
Además, este poema alude a la nostalgia, reflejando una realidad humana: la idealización del pasado. Se trata, por tanto, de una obra muy humana que se adentra en la psique de las personas.
'Por una mirada, un mundo', Gustavo Adolfo Bécquer
Se encuadrada dentro de sus Rimas y Leyendas. Por una mirada, un mundo es un poema de amor. En él, Bécquer, maestro del romanticismo español, plasma magistralmente el espíritu de este estilo.
El Romanticismo no solo aboga por volver a explorar las ruinas de los castillos y por mantener vivo el folclore; también aborda el sentimiento sin límites y el amar con locura.
Rima XXIII
por una sonrisa, un cielo,
por un beso… ¡yo no sé
qué te diera por un beso!
Este poema lo expresa a la perfección: manifiesta la locura de un amor incondicional, incluso ansioso. El autor lo promete todo por los gestos más insignificantes.
Es por ello que el beso, máximo exponente de la unión romántica, refleja el éxtasis absoluto, lo que le añade una capa de imposibilidad a ese amor.
'Quiéreme entera', de Dulce María Loynaz
Este texto, narrado dentro de su libro recopilatorio Versos: 1920-1938, presenta una visión del amor innovadora para la época. Habla del amor incondicional, algo común dentro de los poemas amorosos.
Sin embargo, ¿se ha reflexionado alguna vez del amor cuando ya no es bonito en esos poemas? Sí, se habla de la vejez, de disfrutar de la juventud... Pero, ¿se habla de ese mismo deseo cuando pasan los años? Tanto sí el amado como la amada atraviesan un mal momento, ¿se plantea apoyarle, cuidarle?
Quiéreme entera
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca, Y gris, verde, y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!…
Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras
Loynaz quiso reflejar esa visión del amor que los otros poemas no reflejaban: un amor que va más allá de la belleza, de la juventud, de la pasión y de las risas. Abogaba así por una forma de amar que acompañase en la vejez, en el mal humor y en los malos tragos.
Dulce María Loynaz fue una poetisa de origen cubano que caracterizó por viajar por todo el mundo. Estos viajes fueron una de su principal fuente de inspiración para sus poemas románticos, algunos centrados en el Egipto faraónico (Carta de amor al rey Tut-Ank-Amen).
'Nanas de la cebolla', Miguel Hernández
Uno de los poemas más conmovedores de Miguel Hernández es Nanas de la cebolla. El poeta escribió este poema como respuesta a una carta de su mujer, Josefina Manresa.
En ella narraba que la situación que atravesaban era crítica, ya que casi no tenían para comer. Durante un tiempo tuvieron que vivir a base de pan y cebolla.
Extracto de ´Nanas de la cebolla´
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre
escarchaba de azúcar,
cebolla y hambre.
En el momento que escribió estos versos, Hernández permanecía preso tras la Guerra Civi. Su intención era consolar a su familia. Poco después, murió en la cárcel de Alicante.
'La calle', Octavio Paz
En este magistral poema el Premio Nobel de Literatura, Octavio Paz, expresa el más puro existencialismo. El Yo literario vaga a oscuras por las calles, tiene miedo, cree que alguien le sigue... resulta que no es nadie: es él mismo. El poeta aquí reflexiona, ¿cuántas veces es el propio individuo quién se sabotea a sí mismo? ¿No es tal vez el peor enemigo de uno, uno mismo?
La calle
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está oscuro y sin salida,
y doy vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.
Octavio Paz fue un poeta mexicano que atravesó muchas etapas: pasó de poeta neomodernista a existencial y con tintes de surrealismo. Es más, fue tal su genialidad que en 1990 recibió el Premio Nobel de Literatura, así como de varios premios póstumos a su muerte en 1998.
La literatura española es fascinante, tanto a nivel de prosa como lírico. Desde sus inicios hasta la actualidad, engalana una poesía que ha demostrado gran profundidad y trascendencia.