El apóstol Santiago a caballo, por Francisco Camilo
Diez variantes del nombre Santiago que casi nadie sabe que existen y te sorprenderán
El nombre del Patrón de España ha dado lugar a multitud de variantes en las distintas lenguas romances que se hablan en la península ibérica
Santiago es uno de los nombres más destacados del idioma español. De hecho, es el nombre del propio patrón de España: Santiago Apóstol, también conocido como Santiago el Mayor. Aún así, dicha denominación presenta unos sorprendentes orígenes, además de ser un vivo ejemplo de por qué la lengua está viva.
Santiago era uno de los principales apóstoles de Jesús. Su nombre deriva del latín, Sanctus Iacobus (santo Jacob). Por tanto su nombre era de origen hebreo, Ya’akov. Así se llamaba uno de los principales patriarcas de Israel, y su nombre significaba «el que sigue», puesto que nació después de su hermano gemelo Esaú.
Ya´akov fue adaptado al griego como Iakóbos, y de ahí pasó al latín como Iacobus. Es a partir de aquí que el nombre adquirió una evolución distinta en base a la lengua vernácula.
Español: Yago, Santiago y Diego y el apellido Díaz
El idioma que más variaciones tiene de este nombre es el español. Contando con tres variantes: Yago/Yagüe, Santiago y Diego.
Yago/Yagüe, es una castellanización del nombre gallego Iago. Este es producto de la evolución de Iacobus. Como se ve, este nombre perdió la última sílaba, y la «c» se suavizó, dando origen a la «g». Este es un cambio fonético muy común que se da en otras palabras latinas como amicus, que generó en «amigo». Iago evolucionó en español a «Yago» por evolución fonética.
Santiago deriva de Sanctus Iacobus. Su evolución es un tanto más compleja, pues implica dos palabras. El primero es el nombre Iacobus que presentó un proceso similar al término Iago.
Pero debemos añadirle Sanctus, este fue acortado conforme pasó el tiempo a «Sant- ». Así Santiago supone la unión de estos dos términos (Sant- y Yago). Probablemente esta palabra se originó por un motivo militar. Durante la Edad Media, numerosos cristianos de los reinos hispánicos se encomendaban a Santiago y gritaban su nombre en batalla. Por cuestiones prácticas lo gritaban deprisa, lo que provocó que de tanto repetir Sant Yago tan rápido, se originase el nombre Santiago.
Diego deriva a su vez del nombre jacobeo: Tiago. Este vocablo portugués es producto del falso corte de Sant Iago, ahí la «t» del final se une al Iago.
Finalmente, Tiago cambió la «t» inicial por una «d», derivando en Diago. De hecho, el apellido Díaz significa «hijo de Diago», no de Diego.
Sin embargo, conforme evolucionó la lengua Diago pasó a Diego. Esto se debe a que en español se tiende a diptongar ciertas vocales. Por su parte el apellido Díez significa «hijo de Diego».
Catalán: Jaime y Jaume
En latín medieval, Iacobus derivó en Jacomu. En el oriente peninsular (Aragón y Cataluña) el nombre Jacomu se abrevió a Jacme. Posteriormente la «c» se vocalizó, generando dos versiones del nombre: la aragonesa, que es Jaime y la catalana, Jaume.
Se trata este último de un nombre muy popular en Cataluña; según el Instituto de Estadística de Cataluña (IEC) hay un total 18.289 Jaumes en dicha comunidad autónoma.
De hecho, estas variantes del nombre de Santiago fueron muy populares durante la Edad Media española, lo que demuestra la importancia de este santo. Por ejemplo, existieron figuras como Diego Gelmírez (obispo de Santiago de Compostela en el siglo XII), Diego López de Haro (héroe de las Navas de Tolosa) o Jaime I el conquistador (rey de Aragón que conquistó Valencia y Baleares).
Gracias a estos testimonios se puede ver cómo, en su origen, el nombre Santiago se correspondería únicamente al santo cuyos restos reposan en Compostela. Aún así actualmente se trata de un nombre bastante popular, según el INE 110.532 personas en España se llaman Santiago.