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El desembarco de NormandíaArchivo

El monte Olimpo y las playas de Normandía entran en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco

El organismo internacional reconoce tanto el valor natural y mitológico del enclave griego como la relevancia histórica de los lugares franceses vinculados al desembarco de las fuerzas aliadas

El monte Olimpo, en Grecia, y las playas de Normandía, situadas en el norte de Francia y escenario del desembarco aliado durante la mayor invasión anfibia de la historia en la fase final de la Segunda Guerra Mundial, pasaron este domingo a formar parte del Patrimonio Mundial de la Unesco.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura adoptó la decisión durante su asamblea anual, que ha acogido este año la ciudad surcoreana de Busán. Con estas incorporaciones, el organismo internacional reconoce tanto el valor natural y mitológico del enclave griego como la relevancia histórica de los lugares franceses vinculados al desembarco de las fuerzas aliadas.

Importancia del imaginario de la Antigüedad

En el caso del monte Olimpo, la Unesco puso de relieve que se trata de la montaña más elevada de Grecia y recordó su importancia dentro del imaginario de la Antigüedad. Los antiguos griegos situaron allí la morada de sus dioses olímpicos, circunstancia que convirtió este enclave en una referencia esencial para su mitología. A esa dimensión cultural se suma, además, el interés de sus formaciones geológicas, calificadas por la organización como impresionantes.

Vista aérea del Monte Olimpo, Grecia

La inclusión del Olimpo reconoce, de este modo, un espacio en el que confluyen los valores naturales y la herencia cultural. La montaña no solo destaca por su altitud dentro del territorio griego, sino también por la función central que desempeñó en las creencias y relatos de la antigua Grecia.

Escenario de la mayor invasión anfibia

Por lo que respecta a Francia, la agencia de Naciones Unidas concedió la condición de Patrimonio Mundial a las playas del desembarco de Normandía. Estos lugares conservan vestigios relacionados con los acontecimientos ocurridos en 1944, entre ellos baterías de artillería y refugios utilizados por la resistencia.

Las playas constituyen el escenario de una operación militar que quedó marcada como la mayor invasión anfibia de la historia. Su reconocimiento patrimonial presta especial atención a los restos que todavía permiten identificar sobre el terreno distintos elementos asociados a aquellos hechos ocurridos durante la etapa final de la Segunda Guerra Mundial.

La Unesco también incorporó a su lista las fortalezas reales de Languedoc, en el sur de Francia. El conjunto está integrado por ocho castillos medievales, que reciben así el reconocimiento internacional junto con las playas normandas.

Teatros italianos de condominio

Entre las designaciones patrimoniales anunciadas este domingo por la Unesco figuran igualmente los llamados teatros italianos de estilo condominio. Se trata de un conjunto desarrollado en el centro de Italia durante los siglos XVIII y XIX, caracterizado por la propiedad colectiva y por un sistema de financiación público-privada.

Estas construcciones representan arquitectónicamente el neoclasicismo, aunque también incorporan influencias procedentes del barroco tardío. El modelo permitió que las autoridades locales y los residentes colaboraran en la construcción de los edificios, combinando así la iniciativa pública con la participación de la población.

Teatro Rossini en Pésaro, Italia.Unesco

Este sistema favoreció la expansión de una extensa red cultural. Los teatros ofrecieron nuevos espacios a la burguesía emergente y contribuyeron, al mismo tiempo, a ampliar el acceso público a las artes escénicas.

Ubicados en el centro de los cascos históricos, estos recintos terminaron por convertirse en destacados lugares de encuentro social. La Unesco subrayó precisamente esa función, vinculada tanto a la vida cultural como a la convivencia dentro de las ciudades en las que fueron levantados.

La arquitectura de Alvar Aalto y el castillo iraní de Alamut

La obra del finlandés Alvar Aalto, considerado uno de los arquitectos más influyentes del siglo XX, obtuvo también durante la jornada el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad.

La candidatura está formada por un conjunto de trece edificios distribuidos por Finlandia. Entre ellos se incluyen construcciones de carácter cívico, comunitario y residencial, que reflejan el movimiento moderno y la manera en que este respondió a distintas necesidades sociales.

En Asia, la Unesco añadió a su lista patrimonial el castillo de Alamut, situado entre las montañas de Alborz, en el norte de Irán. La incorporación reconoce una red fortificada que la delegación iraní presentó como una representación de la resiliencia y la resistencia del país.

Castillo de Alamut

Durante una intervención retransmitida en directo, los representantes iraníes aprovecharon la ocasión para denunciar los daños sufridos por monumentos protegidos en el contexto de la guerra en curso con Estados Unidos.

La jornada dejó, además, otras incorporaciones al Patrimonio Mundial. Entre ellas se encuentran el corredor migratorio de animales terrestres de Boma-Badingilo, en Sudán del Sur, y las antiguas capitales japonesas de Asuka y Fujiwara.

La Unesco incluyó asimismo la arquitectura modernista de Taskent, capital de Uzbekistán, y las plantaciones agrícolas coloniales africanas de Santo Tomé y Príncipe. Todas estas designaciones se suman a las del monte Olimpo, las playas de Normandía, las fortalezas reales de Languedoc, los teatros italianos de condominio, la obra de Alvar Aalto y el castillo de Alamut.