Dos bueyes americanos unidos por un yugo
EL ESPAÑOL DESDE DENTRO
Yugo: la palabra que con Jesús de Nazaret pasó de someter a sostener
Analizamos la doble vida del término y como quieras tomártelo: de ser negativo a ser positivo
Si la palabra 'yugo' aparece en una conversación seguro que la conversación no gira en torno a una situación bonita que transmite paz, sino más bien todo lo contrario. La misma palabra nos pone tensos y nos hace sentir atrapados. Esta carga semántica negativa que arroja la palabra no es casual, ya que se originó en tiempos de la antigüedad clásica.
El término 'yugo' proviene del latín iugum, y hace referencia al instrumento de madera que se utiliza para unir a dos mulas o bueyes por sus cuellos para que realicen un trabajo a la par, de forma conjunta y en quilibrio, ya sea labrando la tierra o tirando de un carro. Pronto el significado original pasó al terreno metafórico para hablar de sometimiento (político o militar), como en la expresión sub iugum mittere, «hacer pasar bajo el yugo» al enemigo vencido o de carga pesada, impuesta o asumida, que recae sobre quien debe sostener una responsabilidad. Así, el yugo se presenta como una opresión o falta de libertad. Y ante esta simbología sorprende ver que la palabra ha tenido sus derivados en otros términos como 'conyugal' (de coniugalis, «unido por matrimonio»).
No obstante, no todo son malas noticias para 'yugo'. En tiempos de Jesús de Nazaret, según el Evangelio de San Mateo, la palabra pasó de significar sometimiento a sostén. «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré… Tomad mi yugo sobre vosotros… porque mi yugo es suave y mi carga ligera», profetizó Cristo. Bien es sabido que para trasladar su mensaje Jesucristo utilizó toda una suerte de parábolas cercanas al mundo de la agricultura, la pesca... que fueran entendibles para los ciudadanos de la época. En este caso, Jesús no vino a decir que las preocupaciones se fueran a esfumar creyendo en Él sino que ese desasosiego iba a ser más ligero para ti si compartías la carga con alguien, tal y como hacen los bueyes que comparten un yugo, y ese alguien no es otro que Dios; y el instrumento, sus instrucciones que te guían por el camino correcto.
Jesús propuso una manera de vivir basada en el amor. Y ese yugo compartido que ofrece, en vez de oprimir, libera. Al igual que un matrimonio bien avenido, que debe estar para apoyarse y ayudarse día a día. Dos fuerzas que libremente han escogido avanzar juntas, acompasadas y coordinadas. la palabra ha tenido siempre una doble vida