David Uclés celebra al castrista Silvio Rodríguez cuando rechazó a Aznar y Espinosa de los Monteros
El escritor canceló su asistencia a las jornadas 1936. La guerra que todos perdimos para no compartir cartel con los dos políticos democráticos y ahora elogia al fiel representante de la dictadura comunista cubana
El escritor David Uclés
El escritor David Uclés se hizo famoso por el éxito de su novela La península de las casas vacías. Después le siguió el recibimiento del Premio Nadal por La ciudad de las luces muertas y, en el ínterin, una exposición mediática y mayormente ideológica desmedida.
Un candelero forzado del que ahora descansa, aunque no del todo. En la última de sus columnas celebra con sorprendente realismo mágico los ochenta años (en realidad los cumplirá en noviembre) del cantautor cubano y castrista, fiel amigo y beneficiario del régimen comunista dictatorial, Silvio Rodríguez.
El pasado invierno Uclés canceló a última hora su asistencia acordada a las jornadas organizadas por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra, 1936. La guerra que todos perdimos, porque no quería compartir cartel con Aznar y Espinosa de los Monteros, también participantes de los debates, pero no exactamente en los suyos.
La cuestión primera fue que Uclés se retiró del evento por no compartir su lema al afirmar que la guerra la perdieron los republicanos, lo que luego derivó en el vodevil para la galería de la mención del expresidente y del exlíder de Vox, quienes estaban «en contra de sus principios morales».
El asunto terminó con la polémica y noticiosa suspensión de las jornadas, puesto que otros participantes se sumaron a la cancelación de Uclés, quien se puso por bandera los «derechos fundamentales» que aseguró que no respetaban ambos políticos, cuyas ideas consideró «intolerables».
Un vodevil que en realidad era una astracanada sectaria ahora que el famoso escritor ha salido con un panegírico en forma de columna en La Vanguardia a su ídolo Silvio Rodríguez, de quien recuerda lo mucho que le enseñó y lo mucho que le escuchó en su infancia y juventud.
Todo esto sería estupendo si Silvio Rodríguez no fuese el fiel representante, amigo y hasta «soldado», a sus casi ochenta años y durante el más de medio siglo de existencia de la dictadura comunista de Cuba, que hoy permanece. En sus recuerdos y sentido encomio no hay ni una sola alusión a la ideología totalitaria, homofóbica o asesina del famoso cantautor.
Sí tuvo tiempo y oportunidad de hacer las correspondientes alusiones radicales sobre dos políticos como Aznar o Espinosa de los Monteros. Uclés es el mismo personaje que por un lado se niega a compartir cartel en unas jornadas de diálogo con figuras perfectamente democráticas de distintas ideologías, acusando de fascismo a diestro y siniestro, y por otro alaba con tirabuzones a un cantautor castrista sin hacer la más mínima referencia a sus afinidades políticas, cualquiera diría que porque también son las suyas.