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Ariana Harwicz en una imagen de archivoEuropa Press

Las comunidades judías de España condenan el veto a la escritora Ariana Harwicz en el festival Cultur Alh

La Universidad de Granada, organizadora del evento, negó cualquier tipo de responsabilidad en la cancelación de la escritora argentina

La peligrosa deriva en la que ha entrado el Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur-Alh de Granada, con el veto a la escritora judía argentina Ariana Harwicz cuando su participación estaba ya confirmada, ha dado un nuevo giro con la condena de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE).

Los organizadores del evento, que reconocieron presiones de grupos pro palestinos infiltrados entre las comunidades estudiantiles, negaron cualquier discriminación hacia la escritora, pero Harwicz denunció en redes sociales que la cancelación «es en contra de los judíos».

La Federación de Comunidades Judías de España expresó su condena por la cancelación de la participación de la escritora y reclamó explicaciones públicas a las instituciones responsables del festival.

La Federación pidió que se aclaren las circunstancias concretas y de los criterios que han desembocado en la decisión de retirar a Harwicz del programa. Según confirma la FCJE, la cancelación habría sido solicitada por grupos favorables a la causa palestina.

La organización judía ha puesto además el foco en la ausencia de pronunciamientos por parte de algunas de las entidades que aparecen como colaboradoras del festival.

En concreto, sostiene: «Nos sorprende que ante unos hechos de esta naturaleza no se hayan pronunciado públicamente algunas de las entidades importantes en el mundo de la cultura que figuran como colaboradoras del festival, entre ellas el Ayuntamiento de Granada, la Fundación Tres Culturas, el Instituto Cervantes y Acción Cultural Española».

A juicio de la Federación de Comunidades Judías de España, la relevancia de las instituciones implicadas convierte esa falta de posicionamiento público en un elemento especialmente significativo.

La entidad considera que su silencio resulta «más preocupante» al producirse ante una circunstancia que, según subraya, «afecta directamente a la libertad de expresión y al pluralismo cultural».

Sí ha fijado públicamente su postura en las últimas horas la Universidad de Granada, que figura igualmente entre las instituciones promotoras del Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur-Alh.

La Universidad ha precisado que la decisión de excluir a la escritora corresponde a la dirección del festival y ha dejado claro que la institución académica no comparte esa medida. Además, ha reivindicado su carácter de institución abierta al «pensamiento crítico».

La FCJE también ha destacado la trayectoria de Ariana Harwicz, a la que presenta como una autora con reconocimiento internacional. Para la federación, tanto su condición de mujer judía argentina como sus opiniones acerca de cuestiones políticas «no deberían convertirse en motivo para excluirla de un espacio cultural vinculado a instituciones públicas como la Universidad de Granada».

La escritora tenía previsto participar la próxima semana en la charla titulada 'Oponerse al mundo', una actividad que iba a compartir con Jesús Ortega. Según la propia Harwicz, desde la organización le comunicaron que no podían garantizar su seguridad en caso de que el encuentro literario siguiera adelante.

La autora ha relatado públicamente lo sucedido a través de su cuenta en Twitter, donde ha atribuido la decisión a las presiones recibidas por la organización del festival. En su mensaje escribió: «Me desprogramaron a último momento. Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror. Yo quería ir igual aunque hicieran una manifestación, dijeron que sería peligroso. Será un Festival sin disidencia. Qué pena por los estudiantes».

De este modo, la cancelación de la presencia de Harwicz ha provocado la reacción de la Federación de Comunidades Judías de España y de la propia Universidad de Granada, aunque desde posiciones distintas respecto a las responsabilidades.

Mientras la federación reclama que las entidades vinculadas al festival den explicaciones públicas sobre los criterios seguidos y cuestiona el silencio de varios de sus colaboradores, la institución universitaria ha precisado que la decisión fue adoptada por la dirección del certamen y ha señalado expresamente que no la comparte.