Imagen de la barra y la entrada de la taberna Antonio Sánchez, la más antigua de Madrid, de finales del XVIII
¿Quién fue Paquiro, el torero al que Morante evoca y cuyo retrato han hallado oculto en una taberna madrileña?
El descubrimiento, una pintura mural, se produjo tras unas obras de restauración en la mítica taberna Antonio Sánchez, la más antigua de la capital, en el castizo barrio de Lavapiés, cuyos orígenes se remontan a finales del XVIII
La pintura estaba oculta debajo de otra situada detrás de la más que bicentenaria barra. Un retrato de Lagartijo, figura del toreo, la ocultaba. Mientras lo restauraban descubrieron que había algo debajo. Lo cuenta ABC. Los expertos pidieron permiso para levantarla, asegurando que podrían hacerlo sin dañar la tela que la escondía, a Lagartijo.
Un torero encima de otro superpuesto con el tiempo. Todavía no se sabe a ciencia cierta si el torero escondido es el legendario Paquiro, de nombre Francisco Montes, pero los primeros estudios indican que sí por las características del retrato, los rasgos, el estilo y las particularidades físicas y de atuendo representadas. «Otros expertos y el propio Museo Paquiro» están estudiando el mural para confirmar que se trata del matador en cuestión.
Francisco Montes «Paquiro», litografía de José Vallejo y Galeazo
Pero ¿quién fue Paquiro y por qué está representado en la taberna? Los primeros análisis dicen que el mural se pintó en la misma época del torero, que vivió desde 1805 a 1851. Una figura extraordinaria por distintos y variados aspectos. Primero como estrella del toreo, famosísimo en Madrid, el más rico de todos junto a Cúchares, el otro torero de ese tiempo.
Le llamaban el «Napoleón de los toreros». De niño vivió plenamente la guerra de la independencia española contra los franceses, y lo francés tuvo mucho que ver en su hacer y en su recuerdo. Sus maneras y su porte eran aristocráticos, lo que le distinguía de los otros toreros. Él hizo renacer de la decadencia a la tauromaquia tras la invasión de los franceses, de quienes incluso se inspiró para ese renacimiento.
Imagen de la Taberna Antonio Sánchez
Dominaba todas las suertes, menos la de matar, lo cual nunca importó. Encargó escribir la Tauromaquia completa (1836), lo que elevó el arte y le dio una normativa fundamental. Cambió la imagen de los toreros trayendo el oro a los vestidos, además de otros cambios que permanecen, como la innovación de la montera (de Montes, su apellido, la misma que luce hoy Morante [como sus patillas] como recuperación de la estética clásica).
También introdujo los machos, las borlas que cuelgan del vestido, que sacó de los uniformes de los soldados franceses: imaginería infantil de fantasía, entre otras aportaciones. Por él los toreros pasaron de casi maleantes a caballeros. Francisco Montes Paquiro fue también la primera figura del toreo internacional con permiso de Pepe-Hillo y de su maestro, Pedro Romero.
Francisco Montes antes de la corrida de Ángel María Cortellini
Merimée, el autor de Carmen, dijo de él que «Valor, gracia, sangre fría, destreza maravillosa, todo lo reúne...». También lo alabó Lord Byron, como el héroe de la Plaza que trascendió a héroe en la vida real. Un dios reconocido sobre el albero y sobre las calles empedradas.
La propia página web de la taberna Antonio Sánchez, donde se ha hallado el mural del torero mítico, dice que en ella destaca «su decoración original y características intactas» como «los frescos con medallones de las caras de los toreros, Frascuelo, Lagartijo y Cara Ancha», sin todavía haber podido actualizar que bajo el «fresco» de Lagartijo se encuentra el de Paquiro, un hallazgo maravilloso.
Héroe del pueblo
Francisco Montes era la perfección en el ruedo, un factótum lidiador y un personaje romántico, enormemente admirado y glosado en los periódicos que contribuyeron definitivamente a su mito, como demuestra el descubrimiento de su mural oculto en el corazón de una taberna del pueblo.