Fundado en 1910
El sospechoso mantra de meditar más para trabajar mejor

El sospechoso mantra de meditar más para trabajar mejor.Getty Images/Olga Strelnikova

Filosofía para todos

La trampa que esconden las nuevas espiritualidades

La difusión de prácticas como el mindfulness pone de manifiesto las preocupaciones de una sociedad pendiente del rendimiento constante

Tal y como diagnosticó Nietzsche cuando anunció su malinterpretada muerte de Dios, el declive de la religión tradicional no eliminaría la necesidad humana de encontrar un sentido. Así, solo el superhombre es capaz de enfrentarse y abrazar las consecuencias de semejante magnicidio. El resto de los mortales optan por buscar todo tipo de asideros para convencerse de que su vida no está abocada al vacío.

En este contexto de crisis de fe, una realidad descrita por el filósofo alemán que se ha ido acentuando hasta nuestros días, han ido surgiendo multitud de corrientes de espiritualidad. Influidas muchas de ellas por la tradición oriental, han adquirido una importante presencia en nuestra sociedad propuestas como el yoga, el mindfulness o el reiki.

La mayoría de estas corrientes prometen al hombre un camino para conectar verdaderamente consigo mismo y alcanzar un bienestar que poco tiene que ver con la trascendencia de los credos tradicionales. Semejantes postulados son vistos por el filósofo Byung-Chul Han como la consecuencia lógica de un mundo en el que el paradigma dominante se basa en el rendimiento y la eficiencia.

El pensador surcoreano, reconocido con el Premio Princesa de Asturias de Humanidades en 2025, apunta algunas claves respecto a la crisis de la religión tradicional en su libro Sobre Dios. En conversación con los textos de la filósofa Simone Weil, se ponen sobre la mesa conceptos esenciales, pero aparentemente olvidados, para entender la relación del ser humano con la divinidad. Conceptos como los de belleza, atención, silencio o dolor.

Ya en el primer capítulo de la obra se aborda uno de los grandes problemas de nuestra sociedad: la falta de atención. Como explica el propio Han, el tiempo para la contemplación ya no existe y el consumo voraz ha impregnado todos los ámbitos de la realidad. «Queremos consumirlo todo, en lugar de mirarlo», apunta el filósofo al tiempo que pone como ejemplo los clásicos «atracones de series» en los que el espectador devora capítulo tras capítulo sin detenerse ni un instante a reflexionar sobre lo que está viendo en pantalla.

Si esto ocurre con el entretenimiento audiovisual, que no pasará con un ejercicio como el de la oración. Para Weil, solo a través de la atención profunda «se puede pensar en Dios». En un mundo marcado por la inmediatez es difícil seguir la máxima que se plantea en el libro: «Si no nos distrajéramos, estaríamos con Dios».

La oración es atención porque es paciente y suplicante. Sin embargo, la presencia de Dios es una ausencia, subraya Simone Weil. Ante semejante paradoja, Byung-Chul Han ahonda en el modo en el que el verdadero orante se abre a Dios «sin perseguir un fin concreto», escuchando el silencio divino. Como se puede entender, semejante actitud choca con un estilo de vida que premia la disponibilidad absoluta e instantánea.

Y aparecen así las nuevas espiritualidades y la sustitución de ese anhelo divino por la consecución de objetivos mucho más accesibles y dependientes de nosotros mismos, como el bienestar personal. En esa línea, y siguiendo su crítica al régimen neoliberal que también desarrolla en otros ensayos como La sociedad del cansancio, el surcoreano lamenta la forma en la que dicho sistema ha colonizado el terreno de la espiritualidad.

Para el autor, estas corrientes contemporáneas han quedado reducidas a meras técnicas para aumentar el rendimiento y la eficiencia. «La atención se somete al autocuidado y a la autogestión neoliberal», concluye Han. La salvación, ajena a ese Dios que exige una contemplación mayúscula para ser mínimamente atisbado, solo se garantiza por la vía económica de la producción. La espiritualidad reducida a un mantra: medita más, para trabajar mejor.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas