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El filósofo alemán de origen surcoreano, Byung-Hul Han, en los Premios Princesa de Asturias

El filósofo alemán de origen surcoreano, Byung-Hul Han, en los Premios Princesa de AsturiasEFE

Filosofía para todos

Depresión, promiscuidad y autoexplotación: la cruda radiografía social del filósofo de moda

Byung-Chul Han acaba de recibir el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades

Se puede describir el saber filosófico con solo tres adjetivos: racional, radical y crítico. Abordar la realidad desde este triple punto de partida sigue produciendo «frutos ubérrimos», en palabras de Cicerón, y así lo demuestran textos y reflexiones de autores como Byung-Chul Han, uno de los pensadores más relevantes de la actualidad.

El filósofo surcoreano recibió el pasado viernes el Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. El jurado de estos galardones quiso poner en valor «su brillantez para interpretar los retos de la sociedad tecnológica». Desde esa mirada racional, radical y crítica que ofrece la filosofía, aporta «explicaciones sobre cuestiones como la deshumanización, la digitalización y el aislamiento de las personas».

En buena medida, los trabajos de Han cumplen con esa máxima de Ortega y Gasset que recordaba que «la cortesía del filósofo es la claridad». Sus ensayos son breves, concisos y exponen una interpretación del mundo que no requiere de un gran bagaje intelectual, pero sí de un interés por descender hasta la raíz (la radicalidad filosófica ya mencionada) de muchas de las sombras de nuestra sociedad.

Rendimiento, depresión y fracaso

El lector interesado en el pensamiento del surcoreano puede comenzar con La sociedad del cansancio, uno de sus libros más conocidos y aquel en el que se encuentran esbozados muchos de los temas que ha ido abordando con el paso de los años. Publicado en 2010, el prólogo ya resume de forma descarnada la situación del hombre contemporáneo: «Viéndose forzado a aportar rendimiento, se inflige violencia, guerrea contra sí mismo (...) figurándose que es libre».

No cae el autor en aquello que reprochaba David Hume a muchos filósofos: pasar de la descripción del «ser» a la prescripción de lo que «debe ser». Por ese motivo, porque se limita a razonar y profundizar en la sociedad actual, Byung-Chul Han no tiene reparos en señalar los graves problemas de fondo que han derivado en males como la depresión o el síndrome de burnout.

El flamante premio Princesa de Asturias describe un mundo marcado por el exceso de positivismo en el que el concepto de «deber» se ha sustituido por el de «poder» dentro de un contexto que rechaza cualquier límite o negatividad. El sujeto se embarca en una exhaustiva carrera en la que se autoimpone la necesidad de rendir. Citando a Nietzsche, rechaza que la Modernidad haya desembocado en el «superhombre» sino en el «último hombre», aquel que no hace más que trabajar y entra en un círculo de «autoexplotación».

La fotografía del siglo XXI que proporciona el surcoreano también nos muestra el problema de una «hiperatención» que nos hace incapaces de aburrirnos. La vida contemplativa tan alabada por los filósofos es algo imposible y frente a ella tenemos un «estrés que no sirve más que para reproducir y acelerar lo que ya existe».

Aunque en otras obras como La agonía de Eros aborda la cuestión con más atención, en este texto escogido a modo de presentación ya se advierten los peligros de un narcisismo promiscuo que sustituye experiencias de encuentro por vivencias que amplían el yo. Los trastornos psíquicos derivados de esta actitud vienen provocados por la asfixiante sensación de no haber alcanzado nunca un objetivo definitivo. Así, en esta «sociedad del rendimiento», permisiva y pacífica, el sujeto «se mata a autorrealizarse».

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