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El signo gráfico de la comaGetty Images / TONKLAFOTO

EL ESPAÑOL DESDE DENTRO

No es lo mismo decir «Vamos a comer, niños» que «Vamos a comer niños»: los usos sagrados de la coma

Se trata de uno de los signos de puntuación más denostados al redactar, pero uno de los que tiene la capacidad de cambiar por completo el significado de la información que queremos ofrecer

Uno de los signos de puntuación más ignorados o mal colocados en español es, sin duda, la coma. Muchas personas creen que su existencia se limita a marcar pautas en la lectura, pero su uso va más allá: sirven para delimitar sintagmas u oraciones hasta el punto de que en ocasiones, el sentido de la información que queremos dar se deforma o cambia por completo si no la empleamos. No es lo mismo decir «vamos a comer, niños» que «vamos a comer niños». En el primero, la madre está llamando a sus hijos para que acudan a comer; en el segundo, se está diciendo que el plato van a ser ¡los propios niños!

Lo mismo ocurre con el clásico ejemplo del permiso o la condena. No es lo mismo implorar al juez: «No, tenga clemencia», que decirle: «No tenga clemencia». La coma cambia por completo el significado y en nuestro día, cuando hablamos por chats online, solemos no colocar esa coma e incurrimos en confusiones innecesarias.

Según la RAE, existen cinco usos principales de la coma que nunca debes obviar a la hora de redactar y debes considerar como sagrados.

–En enumeraciones: este primer ejemplo es el único que en la mayoría de los casos escribimos bien. Sirve para separar elementos de una serie, por ejemplo: «Ayer compré manzanas, peras y plátanos». No obstante, no hay que olvidar que en la última palabra de la serie no se pone coma y normalmente será antes de y, e, o, u.

–Para aislar incisos: esta coma encierra aclaraciones, datos o explicaciones, por ejemplo: «Pedro, mi vecino, viaja hoy» o «Ven, por favor». Se trata de información que solo aporta más datos, pero que si se excluye no se altera el sentido principal de la oración. Anota este tip para que te sea fácil recordarlo.

–Con vocativos: es la coma que empleamos para mencionar a la persona con la que hablamos por escrito. «Ana, ven aquí» u «Hola, Juan». De ahí que nuestras cartas o emails deban empezar de este modo, con la coma entre el saludo y el nombre de la persona a la que nos dirigimos.

–Cuando hay hipérbaton: es la que se debe usar cuando se altera el orden lógico de la oración, especialmente si el elemento adelantado es largo: «A pesar del frío, salimos a caminar».

–Coma elíptica: es la que sirve para ahorrar tiempo y espacio. Sustituye a un verbo que ya se ha mencionado con el fin de no repetirlo: «Juan estudia Matemáticas; Pedro, Física». Esa coma está sustituyendo al verbo 'estudia'.

Por otro lado, también hay que saber que no hay que caer en el abuso de comas totalmente innecesarias y mal colocadas como es el fallo común de colocarla entre el sujeto y el predicado de una oración, por muy largo que sea ese sujeto y creamos que merece una pausa de respiración: «Los alumnos de la clase de literatura, aprobaron el examen». Error.