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Los fastos de U2 por su 50º aniversario comienzan con un 'Silencio' atronador

El oxímoron bien sirve para seguir marcando las diferencias, aunque sean la misma banda, entre su época pasada y la actual

Imagen del último videoclip de U2, SilencioU2

U2 había publicado solo unos segundos de su nueva canción, Silencio (así, en español, como la antigua Vértigo, váyase a saber por qué), invocando a la expectación por el inminente estreno de su primer álbum de estudio, Carnaval de luz (sí, también en español) en casi diez años.

Silencio es el primer tema. Unos segundos solo y el anuncio de que la canción completa se iba a lanzar el jueves 24 de septiembre a las 18 horas. Y así fue, pero nada que ver con los tiempos en que la nueva canción de U2, normalmente en intervalos de cuatro años entre disco y disco, era un acontecimiento mundial.

Para los que han sido aquellos acontecidos fanáticos, este Silencio literal y profundo produce cierta lástima, no por U2 que, pase lo que pase y siga pasando, seguirán siendo uno de los mejores grupos de rock de siempre, sino por el tiempo que se fue.

Como dijo Luka Modric, supuestamente citando a García Márquez cuando aquel se despidió del Real Madrid: «No llores porque pasó, sonríe porque sucedió». U2 sucedió y sigue sucediendo, pero esto último es casi como si ya no lo hiciera. Silencio lo demuestra como canción y como símbolo.

Un intento de generar interés conseguido, cuyo suflé se baja íntimamente, que no popularmente (espacio donde siguen levantando pasiones, aunque mucho más invisibles) al escuchar la voz de Bono, la guitarra de The Edge, el bajo de Adam Clayton y la batería de Larry Mullen Jr.

Y no es que sea una mala canción o que se sienta que lo es. Para gustos ya se sabe. Es, además, y esto se dice casi categóricamente, muy superior a la media de lo que se publica en la actualidad. Una canción de rock del estilo último de los irlandeses donde hay éxitos como la citada Vértigo, que sin embargo no serían mucho sin el repertorio que les hizo universales.

Silencio parece (es) una más, sin la capacidad para sorprender. No hay emoción o se percibe lejana, que viene y se va. Viene con el bajo de Adam, que no suena tan retumbante como antes, antes de irse y volver un momento con la guitarra y la batería de The Edge y Larry, respectivamente, antes de volver a marcharse.

Y luego regresa con el timbre de Bono, pero entonces ya todo es casi rutinario. Este Silencio ya lo hemos escuchado antes, puede que durante los últimos 25 años, pero, ya llegados hasta aquí, que siga sonando otros cien más.