Ramiro de Maeztu en 1934
90 años del asesinato del pensador español
Ramiro de Maeztu y otros intelectuales y artistas (Sabina o Savater) que advirtieron el engaño del socialismo
El académico, diplomático y pensador español fue asesinado por milicianos el 29 de octubre de 1936, hace exactamente 90 años
Ramiro de Maeztu fue socialista en su juventud. Cuando lo asesinaron el 29 de octubre de 1936, después de haber sido detenido y encerrado en la cárcel de Ventas en agosto, era ya un perfecto enemigo del progresismo falaz que reniega del pasado y revisiona la Historia. Había descubierto el engaño del socialismo.
El filósofo Jean-Francois Revel dijo que la única diferencia entre Hitler y Stalin era la sinceridad. Mientras el primero cumplió todo lo que dijo, el segundo ofreció la utopía que encerraba el engaño: la pobreza y la opresión del comunismo con las que se encontraron sus seducidos.
«El cadáver caído de espaldas»
Joaquín Sabina levantó una pequeña polvareda hace algunos años cuando dijo que ya no era tan de izquierdas porque tenía «ojos y oídos», como despertando (algo tardíamente) a aquella máxima atribuida a Churchill: «Si a los veinte años no eres comunista, es que no tienes corazón; si a los cuarenta lo sigues siendo, es que no tienes cerebro».
El maoísta Sartre definió a la izquierda, a la suya, como «ese gran cadáver caído de espaldas». Hay un desencanto de la pasión comunista como si esta fuera adolescente, aunque lo cierto es que algunos son adolescentes hasta que les llega la vejez sin pasar por la madurez, como reconoció el propio Sabina.
Ramiro de Maeztu (1905) por Ramón Casas
Otros, como se aprecia en el presente, se aferran a esa «juventud» como a una operación de estética. Y a veces, no pocas, los resultados son dantescos, por lo que fueron, por lo que consiguen, y por lo que se empeñan en seguir siendo los que combaten de mala manera a la invencible naturaleza.
Lo de Ramiro de Maeztu fue un desencanto: de la desradicalización socialista gracias a la intelectualidad, al descubrimiento, al pensamiento fusilado por la izquierda en el 36. En Sabina gracias a los ojos y a los oídos como en la experiencia Fernando Savater, quien definió aquel tiempo, el suyo, como «una época ingenua».
«Locuras de juventud»
El filósofo llamó «Locuras de juventud» a sus experiencias en el París de los setenta donde aún bullía el mayo del 68. «El sistema comunista es un retroceso en la historia de la política, y quienes lo desean hoy para países democráticos como España son los auténticos reaccionarios de nuestro panorama social», escribió hace unos años.
Gabriel Albiac, colaborador de El Debate, militante de extrema izquierda y miembro del PCE en su juventud, también se refirió a todo aquello: «A lo único que podemos aspirar es que los males (que siempre existen) del principio no sean los males del final», dijo, en el mismo sentido que el primigenio filósofo maoísta André Glucksmann llamó a su ejemplo «rabieta infantil» en su autobiografía.
A su manera definió el periodista Federico Jiménez Losantos su pasado: «Yo he sido gilipollas. Es decir, yo he sido comunista». Es el agotamiento ante la mentira descubierta que han tenido que sustituir con el 'wokismo': la colección de causas minoritarias que ocupan el lugar de las antiguas ideas.
Ya no se piensa en medio de la polarización, en medio de la propaganda que hace invisibles para tantos la corrupción y la mentira. Ramiro de Maeztu fue asesinado por unos fanáticos asesinos que piensan igual (no piensan) que los fanáticos «pacifistas» de hoy.