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Pintura 'Juno y Vulcano', de Milena Paulovic-BariliFundación Mapfre

Peggy Guggenheim: la gran marchante de arte que se la jugó apostando por verdaderas feministas

31 mujeres. Una exposición de Peggy Guggenheim introduce al espectador a través de un recorrido expositivo que elimina los tópicos asociados a la etiqueta «mujer artista» en el mundo del arte

Ya no son simples y bellas musas, estáticas y calladas. Ya no son mediocres imitadoras ni se las reconocen por el hecho de ser meras acompañantes. Ahora es su arte lo que las define, lo que las hace destacar y encontrar un hueco en el desconocido mundo del arte.

En 1943, la coleccionista Peggy Guggenheim organizó en su galería de Nueva York la Exhibition by 31 Women, una de las primeras exposiciones dedicada exclusivamente a mujeres artistas. Las protagonistas provenían de Europa y Estados Unidos y estaban vinculadas, en su mayoría, al surrealismo o al arte abstracto.

La Fundación Mapfre de Madrid reinterpreta y selecciona de los fondos de The 31 Women Collection un conjunto de las obras de las artistas que participaron en la histórica muestra, con el fin de reconocer y homenajear dicha iniciativa, sin dejar en el olvido no sólo a las creadoras, sino a la galerista que hizo posible esta hazaña.

Sobre la figura de Peggy Guggenheim hace falta destacar su valiosa labor por el arte y por redirigir el panorama cultural hacia un espacio libre y diverso, abierto a todo tipo de artistas, haciendo valer lo que de verdad importa a la hora de mostrar y juzgar una obra: la calidad del arte y no el artista.

31 mujeres. Una exposición de Peggy Guggenheim introduce al espectador a través de un recorrido expositivo, primero en un preámbulo que sirve para contextualizar la colección, y a continuación pasa por cuatro secciones que permiten aproximarse a algunos de los principales ejes temáticos y estrategias que exploraron las creadoras con el propósito de afirmar su independencia y eliminar los tópicos asociados a la etiqueta «mujer artista» en el mundo del arte de ese periodo.

Estas mujeres fueron pioneras a la hora de hacer arte, ya que su condición de mujer iba a romper con los estándares sociales y culturales, era inevitable romper con los estándares también artísticos. Se dedicaron a reinventar los movimientos surrealista y expresionista, introduciendo sus propias condiciones y maneras, tomándose la libertad de reinterpretar estas expresiones pictóricas para hacerlas suyas.

El paisaje, el bodegón y otros géneros tradicionales reciben la frescura de esta generación de pintoras que trataban de dar a los objetos y a los espacios cotidianos un aire de extrañeza y novedad, a no ser lo mismo de siempre.

Estas artistas reivindican su independencia y su derecho a hacer arte a través de, precisamente, su arte. Entonan personalidades extravagantes, rompedoras, autónomas…, escapan de cualquier expectativa social que las pudiera limitar.

Por ejemplo, es digna de estudio la transformación que hacen de la idea del hogar. Aquí se plasma su cuestionamiento hacia un sistema que encasillaba a las mujeres y estas creadoras lo denuncian sin tapujos a través de sus cuadros.

El estilo que prefirieron para expresar sus inquietudes y rebeldía fue, y no podía ser de otro modo, el arte abstracto. Atraídas por el gran abanico de posibilidades creativas que permitía el lenguaje abstracto, lo llevaron a su terreno, optando por la mezcla de diferentes técnicas y la especial atención que prestaron a las artes decorativas, definiendo los rasgos del arte abstracto producido por mujeres desde principios del siglo XX.

Sin duda, este llamativo y talentoso grupo hizo estragos en la sociedad del momento y abrió el camino a las futuras herederas. Jacqueline Lamba, Kay Sage, Julia Thecla, Pegeen Vail Guggenheim, Maria Helena Vieira da Silva, Frida Kahlo, Valentine Hugo, Irene Rice Pereira, Gretchen Schoeninger…, entre otras. Son 31 mujeres que no temieron a las represalias que su atrevimiento podría causarles.

Pero falta otra mujer en el grupo de las 31. No podemos olvidar a Peggy, aquella otra valiente que se animó a promocionar y a dar una oportunidad a estas artistas revolucionarias. Pero revolucionaria ella, al ser la primera en atreverse a exponer únicamente obras hechas por mujeres, haciendo descarada y públicamente una afirmación sobre sus principios y sus valores. Un grito en defensa al derecho de la libre expresión de las mujeres.

Rebeldía, talento, profundidad, innovación, técnica, prestigio, viveza, calidad, espíritu…, son pocas las palabras que podrían definir la acción impresionante que realizaron, no sólo estas artistas, sino las artistas y aquella que les ofreció la posibilidad de darse a conocer.

Peggy Guggenheim pasará a la historia por ser aquella que no tuvo miedo de impulsar a un sector de la sociedad que hasta entonces había sido menospreciado, criticado o directamente ignorado.

De todas ellas podemos aprender una lección: aprender a ensalzar el valor personal que tiene cada persona. El valor de un artista no se mide por el número de espectadores, sino en la calidad de su obra y en las sensaciones que sugieren y mueven por dentro a quien las contempla.

Peggy Guggenheim tenía clara una cosa: la capacidad y el deseo de hacer arte es algo inherente al ser humano, y quien promueve y apoya al arte, por amor al arte, se merece la misma medalla que quienes la crean.

La única pega que pongo a esta exposición es el título. No eran 31, sino 32 mujeres.

Ficha de la exposición:

  • Título: 31 mujeres. Una exposición de Peggy Guggenheim
  • Fecha: 19 de septiembre de 2024 – 5 de enero de 2025
  • Lugar: Fundación MAPFRE (Paseo de Recoletos, 23, 28004, Madrid)
  • Comisaria: Patricia Mayayo
  • Organizador: Fundación MAPFRE en colaboración con Peggy Guggenheim Collection
  • Estilo: arte abstracto y surrealista