Este cuadro, profundamente personal, representa a la hija pequeña de Joaquín Sorolla, Elena, de cuatro años, besando un busto de bronce. Sorolla utilizaba con frecuencia a sus hijos (María, Joaquín y Elena) como modelos. «Influenciado por el amor a su familia, El beso es una mirada conmovedora a la dedicación y la pasión de un hombre tanto por su arte como por sus seres queridos», describe a casa de subastas Christie's, quien organizó la venta de esta obra en 2014.