Poco hay que decir de esta restauración fallida que no se haya dicho ya. Lo cierto es que, a ojos de un profano, no hay mucha diferencia respecto al original. Sin embargo, la Macarena es especial y cada detalle que pueda modificarse es motivo de gran controversia. Lo cierto es que tras su necesaria restauración la Macarena no está igual. Su mirada es diferente. Se trata, seguramente, de un matiz. Pero en los matices está, precisamente, lo central.