04 de julio de 2022

Félix Modroño

Félix G. Modroño acaba de publicar una novela negra en torno al acoso escolar y la violencia adolescenteEdiciones Destino

Félix G. Modroño: «El grado de crueldad que hay en los adolescentes es muy preocupante»

«Más de 60 adolescentes se suicidan cada año y, además, la mayoría de las veces no llegan a los periódicos»

«El amanecer descubrió el cuerpo de la niña, colgado de una grúa, balanceándose a merced del viento que soplaba con violencia sobre la bahía». Así comienza la nueva novela de Félix G. Modroño Sol de brujas. Una novela negra protagonizada por la subinspectora Silvia Martín, una agente recién llegada a Palencia, que tendrá que investigar el asesinato de una joven niña de quince años. La investigación llevará a la subinspectora a descubrir los rincones oscuros de las redes sociales y los terribles casos de acoso escolar del elitista colegio Peñas Viejas. El Debate ha tenido la oportunidad de hablar con Félix G. Modroño sobre su nueva novela y los peligros de las redes sociales en nuestra sociedad y en los adolescentes.
–Este no es el primer crimen que narra. ¿Qué le atrae tanto de la novela negra?
–Realmente esta es mi octava novela y en todas las anteriores había usado el crimen como elemento conductor de la trama, pero no me interesaba tanto engañar al lector como que me acompañara. De la novela negra me atrae el hecho de que tenga que haber un trasfondo de denuncia social.
–¿Por qué el acoso escolar es el eje argumental de Sol de brujas?
Tuve la desgracia de conocer un caso de acoso escolar. El de una niña muy cercana a mí que conozco desde bebé y que me contó lo que le estaba pasando. También yo pude vivir ese acoso, a lo largo de los meses, viendo cosas en el móvil que jamás me hubiese imaginado porque el grado de crueldad que hay en los adolescentes, en los pre-adolescentes, es muy preocupante. Y el grado de precocidad en la sexualización también es alarmante, no es comparable al de mi generación. En mi caso, viví los años 80 con el desmadre nocturno, pero ahora los chavales no saben lo que hacen, especialmente, en las redes sociales. Antes, los raritos, como yo, llegábamos a casa y estábamos protegidos del acoso escolar, sin embargo, ahora, el acoso continúa después de llegar a casa a través de las redes sociales, las 24 horas del día, y eso es lo que quería denunciar, la inacción de la sociedad hacia este tipo de casos de acoso.
LA novela de Félix Modroño se centra

LA novela de Félix Modroño comienza con la imagen de una niña colgada de una grúaEdiciones Destino

«Censuro la precocidad con la que los preadolescentes acceden a las redes sociales»

–En el libro, el personaje de Noive afirma que «los padres viven en la realidad. No se enteran de lo que pasa en las redes». ¿De verdad saben los padres lo que hacen sus hijos en las redes sociales? ¿A qué cree que se debe este desconocimiento?
–No lo saben. En general, los padres no saben lo que sus hijos hacen o pueden hacer con las redes sociales. Hay un problema de comunicación con el propio lenguaje ya que la gente joven usa un lenguaje que ha evolucionado y que no censuro, pero que desconecta a los hijos de sus padres, por la falta de interés de estos últimos en comprenderlo. Si tú quieres hablar con alguien que solo puede comunicarse en inglés, tienes que esforzarte por saber inglés, ¿no? Pues con los hijos es lo mismo. Yo hago un ejercicio muy divertido cuando me vienen lectoras que son madre e hija. Les pregunto siempre a las madres «¿Cómo se lleva lo de ser boomer?». Y ellas siempre me preguntan «¿Eso qué es?». Si no entienden las palabras más sencillas, ¿ cómo van a comprender lo que les está pasando a sus hijos? Después está el abuso de contenido audiovisual, por parte de la juventud. Si no recuerdo mal, se consume una media de 6 horas diarias viendo contenido audiovisual, siendo gran parte de ellos vídeos educativos y de puro entretenimiento. Lo que yo censuro es la precocidad con la que los preadolescentes acceden a las redes sociales.
'Sol de brujas', de Félix G. Modroño

'Sol de brujas', de Félix G. Modroño

–El personaje de Isabel asegura: «Hemos creado una sociedad sexualizada, de adolescentes prematuros. Niñas que descubren el mundo a topetazos a través de los teléfonos que sus padres les regalan en su primera comunión». ¿Considera que las redes sociales han contribuido a dicha sexualización?

«Más de 60 adolescentes se suicidan cada año y, además, la mayoría de las veces no llegan a los periódicos»

–Sin duda. En la novela cuento como, en mi época, las niñas y los niños hacíamos obras de teatro en las que nos disfrazábamos, nos maquillábamos y hacíamos de mayores. Ahora las niñas cuelgan vídeos en TikTok con lo que se sobreexponen a todo el mundo. No hay límites. Ese consumismo, esa inmediatez o búsqueda rápida del like afecta al comportamiento de los adolescentes. Las niñas saben que, si te abrochas un botón más abajo de lo normal, vas a tener más likes y, sinceramente, ellas lo hacen con una mezcla de inocencia y conocimiento. Yo no creo que busquen provocar, porque no son conscientes de que se están sexualizando, simplemente buscan más popularidad, más seguidores.
–A lo largo de la novela habla de los suicidios en España –según el INE en 2020 se quitaron la vida 3.941 personas– y el silencio generalizado que existe en nuestra sociedad, muchas veces justificado para evitar el llamado «efecto llamada». ¿Cree que somos conscientes de la gravedad de la situación?
De ninguna manera. Más de 60 adolescentes se suicidan cada año y, además, la mayoría de las veces no llegan a los periódicos. Creo que la sociedad no sabe cómo enfrentarse a ellos, mira a otro lado y la única solución es hacer actuaciones que prevengan el acoso escolar. Una vez este se ha iniciado el acoso, ya no tiene solución porque, al final, el niño acosado siempre tiene que acabar cambiándose de colegio, en vez de ser el niño acosador. Se recurre a lo fácil.

«El mal uso de las redes sociales es un peligro y muy desconocido en nuestra sociedad»

'Sol de brujas' es la octava novela de Félix G. Modroño

'Sol de brujas' es la octava novela de Félix G. Modroño

–¿Están los centros educativos tomando las medidas necesarias para educar a los adolescentes en el uso correcto de las redes sociales?
La teoría se la saben e incluso hay charlas de policías, pero nunca saben aplicarlas. En general, actúan cuando ya se ha producido y es demasiado tarde. Pienso que se debería trabajar más la empatía. Un niño de 6 años no puede tener empatía porque su cerebro no está lo suficiente desarrollado y no deja de hacerlo hasta los 20 años. Por tanto, lo que no da la madurez del cerebro, lo tiene que dar la educación y en la educación de la empatía hay una falta muy grave.
–¿Podemos sacar algo positivo de las redes sociales?
Por supuesto. Yo no demonizo las redes sociales. Como todo elemento, bien usado, es estupendo. Un paraguas es genial para protegerse de la lluvia, pero como se lo claves en la yugular a alguien te lo cargas. Al final, lo importante es educar en el buen uso de las redes sociales. Se puede sociabilizar, aprender, enseñar. Pero evidentemente el mal uso de las redes sociales es un peligro, y muy desconocido en nuestra sociedad.
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