Mural en honor a Hugo Chávez en Venezuela
'Los golpistas': Hugo Chávez en su laberinto
Jaime Bayly recrea con pulso periodístico el golpe para desalojar al tirano venezolano en abril de 2002
La primera vez que me acerqué a Jaime Bayly (Lima, 1965) fue por morbo, no lo niego. Acababa de morir Vargas Llosa y el escritor peruano (el primero) había publicado poco antes una novela sobre el famoso puñetazo del segundo a Gabriel García-Márquez. El libro de Bayly, Los genios, había sido rechazado por Anagrama y numerosas editoriales españolas que no querían malquistarse con el autor, aún vivo, de Conversación en La Catedral. Lo publicó finalmente Galaxia Gutenberg.

Galaxia gutenberg (2026). 240 páginas
Los golpistas
A Los genios fui por el morbo, sí, pero me quedé por la propia novela y la prosa. Tersa, directa, juguetona. Bayly, que se considera ante todo periodista, sabe llevar con gracia el reportaje al terreno de la novela, de forma que parece del todo realidad o al menos uno desea que así sucedieran los hechos.
Su segunda novela en Galaxia Gutenberg, Los golpistas, es del mismo cuño. Casi se diría que Bayly coge el molde y lo adapta a otro cometido: donde había escritores, planta políticos, empresarios y generales; donde se hablaba de la vanidad, se habla del poder, que al cabo es lo mismo.
Los golpistas parte del fallido y esperpéntico golpe de Estado a Hugo Chávez en Venezuela, en 2002, cuando el líder bolivariano, el amigo de Fidel, ya había sacado los pies del tiesto democrático y además había sofocado a sangre y fuego las protestas en la calle con la inestimable ayuda de Nicolás Maduro. Bayly tiene el don de la oportunidad, o quizás el olfato del periodista, y del mismo modo que Los genios se adelantó ligeramente a la muerte e Vargas Llosa, este nuevo libro sale muy poco después de la operación norteamericana que ha llevado a Maduro a la cárcel.
El libro arranca in media res, con los generales exigiéndole a Hugo Chávez su renuncia en el propio Palacio de Miraflores. A partir de ahí, avanza en dos planos, con capítulos alternos entre el devenir del golpe de Estado en esos días de abril de 2002 y varios episodios relevantes del pasado de Chavez, desde su juventud hasta su ascenso al poder. A través de ambos se va trazando una galería de personajes de la Venezuela contemporánea: empresarios, obispos, revolucionarios, conspiradores, arribistas, militares…
Sin grandilocuencias, Bayly firma una entretenidísima derivada de la novela de dictador en la que todos orbitan y se anulan en torno al poder. Las luchas intestinas de los propios golpistas frustraron un movimiento llamado a derrocar a un golpista (por dos veces) que finalmente accedió al ‘trono’ de Venezuela por las urnas. La novela, además, plantea un dilema antiguo, tratado por la Escuela de Salamanca, por los papas y los romanos, por el Camus de Los justos. Un dilema sobre la legitimidad y el uso de la violencia que en este libro se traduce en la pregunta: ¿Es legítimo derrocar con un golpe a un golpista? ¿Se puede cultivar un dictador a la sombra de otro?
Pero Bayly solo plantea ese escenario. Los golpistas no es una novela de ideas ni pretende ser sofisticada en exceso. El peruano narra los hechos sin solemnidades, con escenas breves y dialogadas. De ese modo logra hacer de la historia un relato vivo, dinámico, periodístico, como La fiesta del Chivo pero contada en la sala de espera del dentista. La Historia como cotilleo, en parte, como anécdota, como el puñetazo de Vargas a Gabo.