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Cubierta de 'Escaparate'

Cubierta de 'Escaparate'Páginas de espuma

'Escaparate': expuestos a productos expuestos

Lúcida y lúdica revisión de la importancia que ha tenido la vitrina comercial a pie de calle en la formación del ciudadano moderno

El escaparate de este libro, es decir, su cubierta, activa un resorte emocional que nos lleva a pasar al interior, al texto, donde en buena medida se explica ese resorte. La imagen muestra a un niño en blanco y negro, con ropa de hace muchas décadas, que sonríe a la cámara. Tiene un escaparate a su espalda. Ese niño, época aparte, ha sido cualquiera de nosotros, como lo ha sido el autor, Iñaki Gómez Álvarez. En la información de la solapa se menciona su interés por los escaparates y cómo le han influido en su trayectoria. Ahí está el germen de este libro, que ha obtenido el XVII Premio Málaga de Ensayo.

Cubierta de 'Escaparate'

Páginas de Espuma (2026). 248 páginas

Escaparate. Pedagogía de la modernidad

Iñaki Gómez Álvarez

Su objetivo es evaluar «la estética impremeditada de las calles cuando tiene consecuencias sociales», y se fija en los escaparates porque estos difunden nociones concretas de belleza y otro tipo de valores, a los cuales son especialmente sensibles los niños con su ávida mirada. Partiendo de la sociología del arte y de los estudios visuales, Gómez Álvarez elabora su ensayo a la manera de un collar de bisutería. Tiene dispuestos sobre la mesa sus abalorios –citas de prestigio, datos de interés, fotos de varios archivos, galanas reflexiones–, y los enhebra con el hilo del escaparate como tema unificador. Pese al tamaño desigual de las cuentas y a la combinación algo abigarrada de colores, el resultado es una yuxtaposición de rocalla vistosa. Le compramos el producto.

En el origen del escaparate está la sociedad de masas, que lo es también de consumo, y la eclosión de la ciudad como ámbito de lo moderno. Tras el obligado reconocimiento del papel fundacional de Poe, Baudelaire y Whitman en literatura, más adelante de Benjamin en filosofía, Gómez Álvarez dirige su atención a varios proyectos de reforma social que buscaron mejorar las condiciones de las clases desfavorecidas a través de la estética. Se centra en Chicago, ciudad a la que dedica buena parte del libro, tras una estancia bien aprovechada. Aquí entra en juego John Dewey, autor de la pedagogía de la experiencia, según la cual sujeto y objeto se transforman mutuamente con la contemplación cotidiana de cuanto nos rodea, incluido lo que vemos en la calle. Dewey colaboró con Jane Addams, cofundadora de Hull House, institución escolar para niños pobres, por la que esta benefactora recibió el Nobel de la Paz en 1931.

La importancia del «roce vivificante», según Dewey, con lo estético para la redención social destaca tanto en el ámbito privado, y Gómez Álvarez analiza con detalle el sermón del pastor William Gannett sobre la adecuada decoración del hogar –también repasa varias revistas del ramo–, como, sobre todo, en el ámbito público. Aquí subraya la importancia del plan urbanístico que presentó Daniel Burnham en 1909 para reconstruir Chicago y hacer de ella la ciudad escaparate por excelencia.

Llegados a este punto, con el sintagma «cinta de cristal» como metáfora recurrente se van ensartando esas cuentas de distintos tamaños y colores que decíamos, sin una continuidad estricta en el razonamiento ni una jerarquía rígida de las ideas. La estructura abierta del ensayo permite estas libertades. Llevado por un cierto afán lúdico, también en la escritura, desparramada en algún momento, el autor va saltando de unas cuestiones a otras, más o menos cercanas al tema central, con rumbos a veces sorprendentes, también a veces discutibles.

Son interesantes las menciones a La mujer del cuadro, de Fritz Lang o a las películas llamadas «sinfonías de ciudades», con especial detenimiento en Halsted St. También lo son las alusiones a la vida comercial de Chicago, esos Marshall Field’s y Sears con sus correspondientes campañas navideñas y catálogos. No sobran las anécdotas sobre Frank Lloyd Wright o Mies van der Rohe ni el análisis del cuadro Nighthawks, de Hopper, aunque su inclusión parece un poco forzada. Tampoco está de más el capítulo sobre los escaparates rotos de la Kristallnacht o de los disturbios raciales en Estados Unidos. Pero, ¿detenerse en una Barbie para coleccionistas porque venía en un estuche transparente? ¿O en los pájaros pergoleros de Oceanía, que exhiben su colorido en la danza de cortejo?

Más allá de la relevancia secundaria de ciertos contenidos o del carácter dudoso de algunas interpretaciones –hasta qué punto el escaparate es precursor de la televisión, y luego del móvil y de sus servidumbres–, este es un libro que cumple con su objetivo principal: destacar lo expuestos, en cuanto a formación, gustos y aspiraciones, que estamos a la influencia de productos expuestos detrás de un cristal.

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