Caspar David Friedrich. Caminante sobre un mar de nubes
'Hijos del polvo': orfebrería verbal para una peregrinación espiritual
Ignacio Caballero rescata el aliento épico del Siglo de Oro para vestir un itinerario interior que avanza del polvo a la luz, de la soberbia a la desnudez del alma
Ignacio Caballero nos sorprende con un poemario brillante, bien construido, un lenguaje excelso, con eco de pretéritos tiempos. La épica olvidada de un Siglo de Oro, de cuando España disponía de conquistadores y poetas que inmortalizaban sus hazañas, y por los que el autor confiesa su admiración al final de su obra. También alude a aquellos autores de la Generación del 36, partida por el pecado original de nuestra guerra civil, pero cuyos poetas guerreros reivindicaron planteamientos estéticos tradicionales para conectar de nuevo con la cultura clásica de un Renacimiento humanista y evocador de un imperio político, cultural, científico y espiritual. Momentos firmes de una historia olvidada en nuestro presente.

Vitruvio (2026). 88 páginas
Hijos del polvo
Sin embargo, esos vahos de un remoto pasado se ven expelidos por una figura solitaria, el propio autor, que en su peregrinación interior va ganando solera espiritual y a su vez calidad literaria. Desde los viajes del autor por el norte boreal escandinavo que empequeñece a la persona y en esa ganada humildad comienza un proceso de expiación espiritual de búsqueda de una luz verdadera, no natural, sino la de aquel que dio su vida por todos. Confieso que para tener la sensibilidad necesaria para poder entender al autor tuve que leer su poemario después de volver de mi propia búsqueda solitaria en un retiro en silencio, golpeado por las palabras del sacerdote, en Villaviciosa de Odón.
El autor en un proceso similar camina en solitario, esgrime un vocabulario arcano, selecto, una obra de orfebrería entendible que rezuma calor y amor a una luz que debe aparecer cuando las nubes obscuras se disipen y consigan que el corazón sintonice sin problemas con la estrella polar que busca para orientarse. En la desnudez que causa la humildad adquirida, despojada de faltas y pecados, por los golpes intermitentes de dudas, interrogantes de un mundo inconcluso, provocado por una sociedad líquida, como diría Zygmunt Bauman.
A través de las páginas se van notando los cortes y los despojos, la fuerza de sus palabras: «Confundí gloria con dominio, y en la soberbia del instante olvidando que toda tierra pertenece al vero Rey» nos van descubriendo cómo el despojo humano va adoptando forma humana con la sencillez e inocencia de un niño; el camino de polvo y ceniza va quitando adherencias y dejando un espíritu puro, una entrega absoluta, una vida absoluta despojada de lo secundario e iluminada por la verdadera luz de una cruz que enraíza de nuevo en tierra para convertirse en árbol de la vida.
Una obra que describe el camino solitario que va a dar lugar a una nueva vida. Una peregrinación que comparte con el lector un exquisito lenguaje, que nos transporta a un pasado glorioso, y que nos muestra en el proceloso presente la necesidad de abandonarse, pulirse y avanzar para volver a dar el fruto digno de nuestros antepasados. Una lectura dura, pero bella, que agrada a los sentidos y nos transporta a lo más profundo de nuestro ser. Disfrútenlo.