Cubierta de 'El martillo de los dioses'
'El martillo de los dioses': sobre el héroe noruego del que hay que saber más
En un ágil y documentado ensayo, Don Hollway nos presenta la extraordinaria vida de Olaf Tryggvason: esclavo, guerrero y rey
La afirmación de que hay unos períodos más interesantes que otros en la Historia sería poco cauta, superficial incluso. Cosa distinta sería, recurriendo a la subjetividad del individuo, afirmar que para alguien en concreto el período x es más interesante que el período y. Pues bien, para quien escribe esta reseña el siglo X d.C., y más concretamente enfocado al ámbito escandinavo (desde los exiliados noruegos en Islandia hasta los guardias varegos de Basilio II Porfirogéneta en Constantinopla) es uno de los más extraordinarios períodos de la Historia. Dejo patente, pues, mi subjetividad con respecto al período.
Esta es la época de la formación de los reinos escandinavos (daneses, noruegos y suecos), así como de los primeros reinos eslavos (principados rus de Nóvgorod, Kiev y Vruchiy). Un período rico como pocos en la formación de historias que merecen ser contadas, escuchadas, cantadas y, más tarde, escritas y leídas. La lectura de estas historias en la maravillosa forma de las sagas, donde destaca especialmente el islandés Snorri Sturluson, ha hecho a lo largo de los siglos las delicias de la imaginación, aventurera y mágica, de incontables personas. Y aún lo sigue haciendo. Dentro de estas sagas destacan las de los reyes o Sagas Reales (Konungasögur), escritas entre los siglos XII y XIV, y compiladas finalmente en el famoso Heimskringla (El círculo del mundo) de Snorri. Van desde el origen de los dioses y los reyes míticos escandinavos en la Ynglinga saga (Sagas de los Ynglingos) hasta los perfectamente localizados y documentados reyes noruegos del siglo XII como el rey Sigurd I, llamado el Cruzado, o Haakon II, llamado Herdebrei («Hombros Anchos»), en la Magnússona saga (Saga de los Hijos de Magnus) y la Hákonar saga herðibreiðs (Saga de Hakon Herdebreid), respectivamente.

Traducido por Gonzalo García. Pasado & Presente (2026). 554 páginas
El martillo de los dioses. La conquista vikinga del rey Olaf
Ahora bien, lo primero que cabe señalar, especialmente para el público general hispanohablante, es que no contamos con la traducción al castellano del Heimskringla en su totalidad, sino solo de algunas de sus sagas, como la Ynglinga (con magnífica traducción al castellano, dicho sea de paso, del gran especialista Santiago Ibáñez Lluch). Lo segundo que cabría señalar es que, aun teniendo dichas traducciones, las sagas podrían no ser el mejor vehículo para llevar los maravillosos temas que tratan al público general de hoy, por la sencilla razón de que hay un abismo entre las mentalidades de quienes compilaron aquellas historias y nosotros. En otras palabras: para quienes quieran disfrutar de la aventura al uso de un nórdico (mundo muy de moda en la cultura popular desde el estreno en 2013 de la serie de televisión Vikings) puede que las sagas les parezcan literatura «para muy cafeteros». Pues bien, a continuación presentamos un libro que, desde la seriedad y el rigor que da el apoyo en las fuentes, logra contar una de esas extraordinarias historias para que el público general de hoy la pueda disfrutar: El martillo de los dioses. La conquista vikinga del rey Olaf (Pasado & Presente, 2026), de Don Hollway.
Para quien no lo tenga en el radar, el rey Olaf del que habla el subtítulo no es otro que uno de los más afamados héroes nacionales noruegos: Olaf Tryggvason, monarca de Noruega entre los años 995 y 1000, que intentó introducir el cristianismo en Noruega. Tal es así que en el siglo XIX el nacionalismo imperante en Europa convirtió al rey vikingo en un símbolo: el compositor de origen alemán Friedrich August Reissiger, cuya carrera se desarrolló principalmente en Noruega, compuso una famosa canción con su nombre, Olav Tryggvason, y el más conocido compositor (este sí, noruego) Edvard Grieg, romántico tardío y padre del nacionalismo musical noruego, conocido por su famoso Peer Gynt, Op. 23, le compuso una ópera (que no se llegó a terminar ni a estrenar como tal), titulada Olav Trygvason, Op. 50, en honor del rey Olaf. Pues bien, ese Olaf, sus aventuras y desventuras entre los años 963 y 1000 son las que Don Hollway narra maravillosamente en El martillo de los dioses. Título, por cierto, escogido con mucho acierto, como descubrirán los lectores a lo largo de la obra. En tres partes, que engloban 29 capítulos, Hollway concentra la vida del monarca noruego desde el asesinato de su padre Tryggvi Olafsson y la huida de su madre Astrid –a la sazón embarazada de él–, hasta su heroica muerte en la batalla naval de Svolder, donde las famosas «naves largas» vikingas chocarían terriblemente y el rey caería muerto frente a una coalición de enemigos noruegos, daneses y suecos.
Entre medias, todo tipo de acontecimientos dignos de conocer y disfrutar, como su llegada a Garðaríki (nombre dado por los nórdicos a la Rus de Kiev), donde se formaría como guerrero y noble junto al famoso riuríkida Vladímir, príncipe de Nóvgorod y más tarde de Kiev, y cristianizador de la Rus; sus andanzas como guerrero y líder vikingo desde las tierras de los vendos (actual Polonia) a Escania y Gotland (sur de la actual Suecia); su conversión al cristianismo y el comienzo de su celo por la nueva fe; sus andanzas por las Islas Británicas, especialmente los territorios controlados por descendientes de escandinavos (Jórvik, actual York, en el norte de Inglaterra, y Dublín, ciudad bajo poder vikingo); la constante persecución a la que está sometido, primero por los hijos de Gunnhildr Konungamóðir («Madre de Reyes»), esposa de Eirík I, llamado Hacha Sangriente, y después por el jarl Haakon de Lade; su llegada a Noruega y la unificación de las ciudades; su fundación de Niðaros (hoy Trondheim) y su establecimiento como capital del reino; y finalmente su intento de imponer el cristianismo y el enfrentamiento con sus enemigos. Todo en definitiva digno de una saga.
Hemos de agradecer, pues, este loable trabajo de Don Hollway que nos trae la editorial Pasado & Presente, para acercar al público general la extraordinaria historia de Olaf Tryggvason, así como la buena traducción de Gonzalo García, que ayuda a la comprensión y a la lectura ágil de este libro imprescindible para los amantes del mundo nórdico y, en general, de las buenas aventuras.