Robert Redford, en una imagen de archivo
'El universo de Robert Redford': uno de los actores más icónicos del nuevo Hollywood
Un retrato íntimo sobre el magnetismo, la elegancia y la luz incombustible del gran mito del nuevo Hollywood
Al saber que estaba leyendo el libro que hoy presento en esta sección, tres amigos me lo han pedido en préstamo una vez termine de leerlo. Desde que comencé a colaborar en este diario comentando obras literarias, hace justo un par de años, no me había pasado nunca antes algo parecido. Si nadie me pidió en su día que le prestara la novela, la colección de cuentos o el ensayo que yo iba reseñando aquí sin prisa pero sin pausa, ¿por qué tanto interés por esta obra?

Notorius (2026). 336 páginas
El universo de Robert Redford
La respuesta no es complicada: el cine suele tener un enganche emocional superior al de la literatura, y si el personaje central es Robert Redford, tal como es el caso, aún más.
El libro en cuestión, El universo de Robert Redford (Notorius, 2026), en tapa dura y con un generoso surtido de fotografías –y a un precio asequible, por cierto–, conecta muy bien con un público amplio sin necesidad de que uno sea un gran cinéfilo, que también. A mí me interpela esta obra, desde luego, pues pertenezco a una generación que creció en una época no tan diversificada como la actual, cuando el cine se erigía en la gran ventana hacia la imaginación y la fantasía. Cómo no querer entonces a Robert Redford, que nos enseñó a soñar y sortear las estrecheces de nuestro pequeño mundo.
Robert Redford no fue un actor más; todo lo contrario, forma parte de ese elenco de intérpretes que tuvieron la suerte de liderar la era dorada del Nuevo Hollywood, junto con Paul Newman, Clint Eastwood, Diane Keaton, Meryl Streep, Steve McQueen, Sissy Spacek, Dustin Hoffman, Jack Nicholson... Actores y actrices con talento y magnetismo de profusa filmografía que, con sus luces y sombras, fueron capaces de irradiar personalidad en cada una de sus películas.
Con Redford tenemos un plus: era un hombre de una inusual belleza natural y serena, hasta el punto de que se convirtió en el modelo de perfección física masculina. Un hombre que se ganó durante décadas la admiración de las mujeres –y yo, que he crecido con tres hermanas, sé bien de lo que hablo– y también de los hombres, que veíamos en él una figura icónica, magnética, de sana virilidad, sin las estridencias de hoy día.
Redford, como Paul Newman, gran amigo suyo, era puro Hollywood y al mismo tiempo era off-Hollywood. Es decir, aun ocupando un lugar estelar en la meca del cine, no se dejaba seducir, y menos aún prostituir, por sus decadentes luces de neón.
Todo esto y mucho más está presente en El universo de Robert Redford, que nos ofrece, gracias a las aportaciones de 24 firmas (Quim Casas, Fernando R. Lafuente, David Felipe Arranz y Luis Alberto de Cuenca entre otros), un repaso por la filmografía y por la vida de una estrella que intentaba no parecerlo demasiado.
El libro recoge textos sobre las películas en las que intervino como actor (El gran Gatsby, El candidato, El golpe, Memorias de África, Dos hombres y un destino, Todos los hombres del presidente, Brubaker, Una proposición indecente, El hombre que susurraba a los caballos, …), y también aquellas que dirigió (Gente corriente, El río de la vida, Quiz Show, Un lugar llamado Milagro…), el festival de cine independiente Sundance por él creado, alusiones a su relación con otros actores (Paul Newman, Brad Pitt, Jane Fonda, Faye Dunaway), su paso por el cine y la televisión... Y en las últimas páginas encontramos un diccionario a cargo de Mary Carmen Rodríguez donde se abordan subcapítulos como la belleza, el deporte, su vertiente como director, la nostalgia, la política o su relación con la prensa.
Comienza Espido Freire su artículo sobre Memorias de África explicando que «hay películas que no solo cuentan una historia, sino que fabrican un recuerdo colectivo». Ensanchando la cita, lo mismo podríamos decir de Redford, ese icono cinematográfico que con su arte y disciplina consiguió fabricar un recuerdo colectivo.
Si no fuera porque el universo Redford es inabarcable, podríamos pensar que todo él está en esta obra que Notorius ha puesto en nuestras manos. Tal vez lo mejor que podría decir de este título es que me han entrado unas ganas enormes de ver, una a una y ordenadas por orden de aparición, todas las películas aquí expuestas para recuperar a ese joven que fui que veía en el cine en general y en el de Redford en particular un paraíso de ocio y fascinación tan alejado de la pequeña vida real.
Pero antes que eso tendré que decidir a quién de mis tres amigos les prestaré primero este libro que, como el propio Redford, ilumina sin deslumbrar: una luz que sigue encendida en la memoria de quienes aprendimos a soñar frente a una pantalla.