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Cubierta de 'Herscht 07769'Acantilado

'Herscht 07769': una fuga contra el fin del mundo

La polifonía torrencial de László Krasznahorkai convierte el miedo al colapso del universo en una experiencia musical

Pocos autores se atreven hoy a tensar el lenguaje y la estructura narrativa de la forma en que lo hace László Krasznahorkai, reciente Premio Nobel de Literatura, cuya obra publica en español Acantilado desde hace veinticinco años. Tras cerrar su «tetralogía del apocalipsis» con El barón Wenckheim vuelve a casa, el autor insinuó que no volvería a escribir novelas. Sin embargo, Florian Herscht lo obligó a romper ese silencio.

traducido por Adan Kovacsics. Acantilado (2026). 424 páginas

Herscht 07769

László Krasznahorkai

El origen de Herscht 07769. La novela bachiana de Florian Herscht tiene un aire casi místico. Durante un viaje por Turingia para recorrer los lugares vinculados a Johann Sebastian Bach –compositor al que admira desde la infancia–, Krasznahorkai sintió que un joven lo seguía para contarle su historia. El escritor asegura que actuó como un simple «escriba», limitándose a transcribir el desesperado monólogo de ese personaje.

Florian Herscht es un huérfano ingenuo y de corazón puro que vive en Kana, una pequeña ciudad ficticia de la antigua Alemania del Este. A través de su mirada, Krasznahorkai retrata una sociedad marcada por el estancamiento económico y el resurgimiento del neonazismo. El autor reflexiona sobre cómo, a diferencia de Alemania Occidental, la RDA nunca afrontó realmente su pasado nazi, sino que lo enterró bajo el discurso de la construcción de un nuevo mundo socialista.

Florian trabaja limpiando grafitis para «el Jefe», líder de una banda neonazi obsesionado con Bach desde una perspectiva nacionalista. La tensión comienza cuando un desconocido profana los monumentos dedicados al compositor pintando emblemas de lobos, lo que desencadena una absurda cacería agravada por la aparición de lobos reales en la región.

Ajeno a la violencia que lo rodea, Florian vive obsesionado con una amenaza mucho mayor. Tras asistir a unas clases de física impartidas por el profesor Adrian Köhler, queda convencido de que el universo está a punto de colapsar debido a la inestabilidad entre materia y antimateria. Convencido de que solo Angela Merkel, por su condición de política y científica, puede evitar la catástrofe, comienza a escribirle cartas desesperadas para frenar el fin de la materia y salvar el mundo. El propio título de la obra, Herscht 07769, hace referencia al código postal desde el cual Florian envía estas misivas. Para él, la excanciller alemana representa el respeto, la cordura y un acuerdo viable con la realidad, y él sufre una gran desolación cuando ella decide apartarse de la primera línea política.

La gran apuesta formal de la novela es que está escrita en una única e ininterrumpida oración. La ausencia de puntos no responde a un capricho experimental, sino a la necesidad de reproducir el flujo desesperado del pensamiento de Florian y el coro polifónico de voces que lo rodea. Para Krasznahorkai, las frases breves son artificiales cuando alguien intenta comunicar algo urgente; «el punto final pertenece solo a Dios», ha afirmado.

El lema que abre el libro, «La esperanza es un error», adquiere un sentido inesperado. Aunque suele interpretarse como una expresión del pesimismo del autor, a menudo considerado un cronista de la desesperanza, él mismo ha explicado que su significado es profundamente esperanzador. Ese «error» alude al pequeño desequilibrio entre materia y antimateria producido durante el big bang: una mínima diferencia, una partícula más de materia, que permitió la existencia del universo y, con él, del mundo material y de la propia esperanza.

Esa inestabilidad cuántica que obsesiona a Florian encuentra su contrapunto perfecto en la música. La prosa de Krasznahorkai encuentra su ritmo entre la perfección de Bach y la libertad de Thelonious Monk, a quien el autor interpretó como pianista en su juventud. Mientras el Jefe convierte a Bach en un símbolo ideológico, Florian vive su música como una auténtica experiencia espiritual. El resultado es una escritura de extraordinaria musicalidad que exige al lector abandonar la prisa y respirar al ritmo del texto, como quien escucha una fuga de Bach.

Con Herscht 07769, Krasznahorkai ha escrito una sátira sobre el auge de los extremismos, un tratado moral sobre nuestra vulnerabilidad y una hermosa carta para el fin del mundo. Es una experiencia de lectura extenuante pero profundamente gratificante; un recordatorio de que la gran literatura no busca complacer, sino conmover desde el desasosiego.