03 de diciembre de 2022

El cantautor cubano Pablo Milanés durante un concierto en Madrid en 2021

El cantautor cubano Pablo Milanés, durante un concierto en Madrid en 2021GTRES

Pablo Milanés (1943-2022)

La voz defensora de Fidel Castro que solo renunció al final, y a medias, a su dictadura

Gran defensor de la Revolución cubana, terminó sus días en Madrid con críticas a las represalias contra los disidentes del régimen que enalteció durante casi toda su vida

El cantautor cubano Pablo Milanés durante un concierto en Madrid en 2021

Pablo Milanés

Nació en Bayamo (Cuba) el 24 de febrero de 1943 y murió en Madrid el 22 de noviembre de 2022

Partidario de la Revolución cubana, de la que sin embargo fue víctima a mediados de los sesenta, fue miembro de la llamada Nueva Trova cubana a finales de la década junto a Silvio Rodríguez. Grabó decenas de discos y cantó a José Martí o César Vallejo. Ganó un premio Grammy latino al Mejor álbum de cantautor en 2006 y otro a la Excelencia en 2015

Cuando a Pablo Milanés le preguntaron por qué había apoyado al régimen cubano después de haber pasado años en sus cárceles y campos de trabajo a mediados de los sesenta, respondió que porque él era un verdadero revolucionario y ellos no, lo cual no significa nada y al mismo tiempo casi todo.
Esto lo dijo en 2015, muy lejos ya de los tiempos en que decir cosas así le hubieran impedido, por ejemplo, formar parte del Instituto Cubano de Arte y Cinematografía (ICAIC) al que perteneció dentro del llamado Grupo de Experimentación Sonora, financiado por sus carceleros, junto a Silvio Rodríguez, Noel Nicola, Eduardo Ramos o Sara González, fundadores de la Nueva Trova.
Milanés decidió amarrarse al régimen comunista de Fidel Castro para poder cantar y amar, casi dos mismas cosas en él. Tuvo cinco mujeres y les cantó a todas ellas, aunque a ninguna tanto como a Yolanda, la segunda, madre de tres de sus siete hijos oficiales, de los que dicen las malas (o las exactas) lenguas que en realidad son nueve.
Una de las hijas de Yolanda, Suylén (fallecida el pasado enero de una afección cerebrovascular), tuvo una relación con Camilo Guevara, hijo del Che, de la que nació una hija, Camila, la nieta del revolucionario asesino y también del cantante cubano. Casi el colmo del parentesco, como si al artista tuviera que perseguirle de por vida su afinidad con el régimen castrista, al que solo al final, conseguido ya todo de él, rechazó por su trato a los disidentes.
Todavía en 2006 felicitaba en un concierto en La Habana los 80 años de Fidel: «Felicidades, Fidel. Para ti estas canciones añejas que no dejan de tener una vigencia absoluta». Un espectáculo organizado por la dictadura cubana en honor de su líder donde Milanés cantó a la figura y a la revolución de Castro cuando ya estaba más que demostrado el fracaso del comunismo, a lo que tardaría aún una década en aludir, causando el enfado de su amigo Silvio, obcecado en la consigna criminal: «Hasta la victoria siempre».
Más allá de sus dudosas y contradictorias afiliaciones políticas, de las que terminó renegando, pero no del todo, dejó bellas canciones, desde los tiempos infantiles del conservatorio habanero al que le llevó su madre, interpretadas con su voz inconfundible de agudo timbre hermoso.
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