París estrena 'La valquiria' reinventada por los españoles Calixto Bieito y Pablo Heras-Casado
París estrena 'La valquiria' reinventada por los españoles Calixto Bieito y Pablo Heras-Casado
La Ópera programa la segunda entrega de la tetralogía de 'El Anillo del Nibelungo' hasta el 30 de noviembre
La Ópera de París se prepara para presentar este martes La valquiria, la segunda parte de la célebre tetralogía El anillo del nibelungo, compuesta por Richard Wagner. Esta nueva producción, de carácter monumental, cuenta con dirección artística del dramaturgo español Calixto Bieito y dirección musical a cargo del también español Pablo Heras-Casado.
Tras el estreno de El oro del Rin en enero —el prólogo de esta saga lírica centrada en el conflicto entre el amor y el poder—, el moderno escenario de la Ópera de la Bastilla acoge ahora la entrega que explora el vínculo incestuoso entre los hermanos Siegmund y Sieglinde. Su unión despierta la furia en el panteón de los dioses, llevando al patriarca Wotan a ordenar su castigo a través de su hija preferida, la valquiria Brünnhilde. Sin embargo, esta desobedece las órdenes de su padre y se enfrenta también a su ira.
«Yo no conozco ninguna otra obra de arte que genere tanta expectación, pasión, fascinación, como El anillo del nibelungo», afirmó Heras-Casado en declaraciones a EFE poco antes del estreno. El director subrayó que esta saga continúa suscitando una auténtica «peregrinación» de público internacional cada vez que se representa, prueba de su relevancia cultural. En su opinión, esta vigencia obedece a que la obra interpela directamente a las sociedades contemporáneas, atrapadas en crisis cíclicas. «Nos enfrenta a nosotros mismos», puntualizó.
En cuanto al aspecto musical, Heras-Casado destacó que la partitura de Wagner continúa siendo un reto tanto para intérpretes como para oyentes. «Todavía reta a los músicos, a los cantantes y a los oyentes y fascina por la manera de contar y narrar que tiene», indicó.
La escenografía de Bieito ofrece una lectura futurista y distópica, impregnada de referencias a la tecnología y al mundo actual. Así, uno de los momentos más emblemáticos de la obra, la célebre Cabalgata de las valquirias del tercer acto, se transforma en un despliegue visual con proyecciones de ejércitos de androides y escenas de devastación bélica, enmarcadas en una colosal estructura metálica con múltiples compartimentos.
El uso de estos recursos no supone, según Heras-Casado, una desviación del espíritu original de Wagner, ya que la tetralogía fue concebida en los albores del capitalismo moderno. A su juicio, vivimos una coyuntura histórica paralela: el auge de la inteligencia artificial y la concentración de poder en manos de grandes corporaciones tecnológicas. «Hay un componente y un enfoque muy claro en que el poder va en esa dirección: el control de la información y la manipulación, los pactos, etcétera. Y de ahí, de vez en cuando, surge algún atisbo de humanidad, en este sálvese quien pueda», reflexionó el director.
No es la primera colaboración entre Bieito y Heras-Casado. Ambos trabajaron anteriormente en el Teatro Real de Madrid en una ambiciosa producción de Los soldados, del compositor Bernd Alois Zimmermann. «Nos guardamos para los proyectos más grandes que puedan existir», comentó con humor el director granadino, quien ya había dirigido en la Ópera Garnier, pero no en la Bastilla hasta su participación en El oro del Rin.
Desde el punto de vista musical, Heras-Casado se impone el reto de mantener intacto el carácter rupturista de la obra: «La música de Wagner, que ya de origen fue absolutamente revolucionaria, radical, brutal, excepcional y que ha fascinado desde que se estrenó hace 149 años», debe seguir transmitiendo hoy «tensión» y «novedad».
Esta nueva Valquiria se representará hasta el 30 de noviembre, en un proyecto que se prolongará a lo largo de tres temporadas. La tercera parte, Sigfrido, llegará en enero, mientras que la conclusión, El ocaso de los dioses, está prevista para el inicio de la temporada 2026-2027. Al cierre de este ciclo, la Ópera de París ofrecerá dos funciones completas de la tetralogía.
Además de las representaciones, el teatro ha organizado una serie de actividades paralelas: una exposición dedicada a El anillo del nibelungo, encuentros con los equipos artísticos y expertos en la obra, y la proyección de la histórica versión que dirigió Pierre Boulez con puesta en escena de Patrice Chéreau en 1976 para el Festival de Bayreuth, fundado por el propio Wagner.