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Laura Barquero, en una imagen de archivo

Laura Barquero, en una imagen de archivoEFE

Laura Barquero rompe su silencio tras conocer su sanción de seis años mientras a Sinner le caen tres meses

La patinadora española Laura Barquero, sancionada con seis años de suspensión por dopaje tras dar positivo por Clostebol durante la competición olímpica de Pekín 2022 ha roto su silencio. «Es una sanción desmedida que supuso el fin de mi carrera deportiva, pero que creo que sirvió como un ejemplo claro de los fallos del sistema. Realmente no sé qué pasó, pero hay que asumir las consecuencias y enfrentar sanciones que en ocasiones son extremadamente desproporcionadas», expresó en un vídeo publicado en sus redes sociales.

Barquero comentó como el mundo se le cayó encima tras aterrizar en el aeropuerto de vuelta a casa, de los Juegos Olímpicos de Pekín 2022. «Conecté los datos del móvil y de repente recibí una notificación que decía: 'resultado analítico adverso en test antidoping'. Pensé que era un error, que era imposible. No sabia que era esa sustancia, ni como podría haber entrado en mi cuerpo, fue como si el mundo se me cayera encima y estaba muerta de miedo», dijo.

La patinadora, según reveló, dio positivo a «una ínfima cantidad de 0.5 nanogramos de clostebol», debido a contaminación transdérmica con Trofodermin, «una crema de uso común que sirve para curar heridas en la piel, y se vende sin receta médica y que además no está destinada a mejorar el rendimiento deportivo, y que ha sido la causante de decenas de desgracias en deportistas italianos», añadió.

«Tras meses de lucha e incertidumbre para demostrar mi inocencia, la Unión Internacional de Patinaje (ISU) determinó que el periodo de suspensión sería de un año», explicó la campeona nacional de España 2020 y 2021.

A escasos meses de que finalizara el periodo de inhabilitación Barquero, que se encontraba preparando los Mundiales de 2023, volvió a dar positivo por la misma sustancia. Fue entonces cuando «la confusión y el miedo se mezclaron con la incredulidad. Había tomado todas las precauciones, cambié mi rutina para evitar cualquier riesgo de contaminación, prácticamente vivía en una urna de cristal», afirmó.

Sin dar muchos detalles sobre el segundo positivo «que supuso un golpe aun más devastador», la madrileña confesó que lo más doloroso fue enfrentarse a un sistema tan injusto.

«Las normativas antidopaje aunque han sido creadas para garantizar el juego limpio son rígidas e insensibles ante situaciones como esta. Tuve la mala fortuna de contaminarme accidentalmente con una crema que había comprado una compañera y que habían utilizado personas cercanas a mí», añadió.

«Lo que no me podía imaginar es que para dar positivo basta con tocar a una persona que haya usado esa crema, o tocar un objeto que haya estado en contacto con la crema», lamentó la también finalista de los campeonatos de Europa 2020, formando pareja con Marco Zandron.

Pese a sus esfuerzos por demostrar su inocencia, finalmente fue suspendida por un periodo de seis años, del 22 de febrero de 2022 hasta el 21 de febrero de 2028, acordado por las partes implicadas, la AMA, la Unión Internacional de Patinaje (ISU) y la patinadora madrileña. Dicha decisión la acogió por la necesidad de dar fin al proceso, y no tener que enfrentarse a dos juicios, además de la necesidad de reconstruir su vida, «una tarea titánica» que todavía sigue en proceso.

«Llevo patinando desde los 5 años y lo he dado todo por el patinaje. Lo más desgarrador es que todo ocurrió después de cumplir el sueño más grande de mi vida (...) un logro que quedó aplastado por un sufrimiento insoportable que no parecía tener fin», dijo mientras manifestó que «aunque perdí lo que más amaba seguiré luchando para construir un sistema más justo, y que ningún otro deportista tenga que sufrir lo que he sufrido yo».

La diferencia con Sinner

El positivo que dio Jannik Sinner por Clostebol el pasado mes de marzo fue con la misma crema que Laura Barquero, pero el trato ha sido totalmente distinto. Para empezar, nadie supo nada sobre este asunto hasta agosto, por lo que el tenista italiano, que es el número 1 del mundo, estuvo medio año compitiendo sin que el resto de jugadores o aficionados al tenis supiesen la situación que atravesaba. Silencio hasta que la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) lo consideró inocente.

La AMA entró de oficio y pidió entre uno y dos años de sanción, pero finalmente ha llegado a un acuerdo y deja la sanción en tres meses. Una sanción a la carta, pues no pierde puntos ATP, no se pierde ningún Grand Slam y llegará para jugar el Masters 1000 de Roma, un torneo donde contará con todo el apoyo del público italiano.

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