Juan Carlos Ferrero y Rafa Nadal, en diciembre de 2004
«A ese le gano con ampollas o sin ellas»: el disgusto que se llevó Ferrero con Nadal como actor involuntario
El extenista y entrenador valenciano está de actualidad tras romper binomio con Carlos Alcaraz. Quizá los más jóvenes desconozcan el nivel que alcanzó Ferrero a comienzos de los 2000
Con el Big Three del tenis mundial extinguiendo sus días en las manos de Novak Djokovic, las nuevas generaciones tienen en Carlos Alcaraz y Jannik Sinner su principal entretenimiento; una rivalidad que podría alcanzar el estatus de legendaria.
Con el calendario en pausa por Navidad, el mundo del tenis se ha quedado de piedra al ver la ruptura entre Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero, el entrenador con el que inició su exitosa andadura, protagonizando algunos de los logros más precoces de la historia de este deporte.
Los más jóvenes quizá no recuerden el prime (como suelen decir ahora) de Juan Carlos Ferrero, pero el tenista valenciano fue una de las raquetas más temidas del circuito. Un talento en cierto modo precoz, que a primeros de los 2000, cuando tenía una edad muy parecida a la de Carlos Alcaraz, alcanzó su mayor nivel en pista.
El propio Andre Agassi lo reconoció en su autobiografía, titulada Open. Así describe su enfrentamiento en el Abierto de Estados Unidos del año 2003: «Debo jugar la semifinal al día siguiente, contra Ferrero, que acaba de ganar el Roland Garros. Tiene tanta confianza en sí mismo que se le sale por los poros. Es cien años más joven que yo, y se nota. Me deja fuera de combate en cuatro sets», escribe.
Andre Agassi felicita a Ferrero tras ser derrotado por el español en el US Open de 2003
Ferrero se llevó por delante a Agassi pero perdió la final contra el estadounidense Andy Roddick, su némesis deportiva en aquellos días. Pese a la derrota, Ferrero se encaramó al número 1 del ranking ATP al día siguiente gracias a los puntos obtenidos en ese torneo. Estaba en su mujer versión: vigente campeón de Roland Garros, finalista en Estados Unidos y tenista español del momento junto a Carlos Moyá, otro habitual del top-10.
Nadie sospechaba que solo unos meses después Ferrero experimentaría el lado más amargo del deporte, cuando todo se tuerce de modo imprevisto.
Una Davis amarga
Corre ahora el mes de diciembre de 2004. Tras un año 2003 brillante, durante el 2004 Ferrero no pudo mantener su nivel y fue bajando peldaños en el ranking ATP, que para eso es inclemente: si no defiendes los puntos, caes. Y en ese contexto llegó la Copa Davis de 2004.
En los días previos a la final contra Estados Unidos sobre la arcilla de Sevilla, saltó la sorpresa: Juan Carlos Ferrero, único superviviente de nuestra primera Copa Davis (la del año 2000), se vio relegado del número 2 del equipo. El número 1 sería Carlos Moyà, que estaba entre los mejores del mundo, y el número 2 pasó a ser Rafa Nadal, que apenas tenía 18 años y, por entonces, no estaba ni entre las 50 mejores raquetas del circuito. La noticia enrareció el ambiente, pero había una disculpa médica: «Juan Carlos [Ferrero] es un gran jugador y tiene mucha experiencia, pero en los últimos días no se ha podido entrenar a tope por la ampolla que tiene en una mano y hemos creído que era mejor reservarlo», explicó el capitán, Jordi Arrese.
El resultado es conocido: Carlos Moyà ganó el primer partido de la serie ante Mardy Fish, el joven Nadal se impuso en cuatro sets a Andy Roddick, el dobles Ferrero-Robredo fue barrido por los hermanos Bryan y finalmente Moyà amarró la victoria imponiéndose a Roddick, el número uno del equipo estadounidense.
El equipo español de Copa Davis, durante la presentación de la final
Juan Carlos Ferrero y un joven Rafa Nadal, de 18 años
El equipo español celebra la victoria, con el capitán Jordi Arrese en el centro
Cuenta el periodista Javier Martínez en su libro Rafael Nadal. Retrato de un mito que en los días previos Ferrero no asumía ser relegado, asegurando que «yo a Roddick le gano con ampollas o sin ampollas». España venció, se dio un gran homenaje en Sevilla, pero las fotos de la celebración muestran a un Ferrero disgustado. La cara B del deporte se cebó con el valenciano solo un año después de tocar el techo de su deporte... y del ranking ATP.